lunes, 24 de diciembre de 2018

MICROPOEMA (61)

            Si te hubieses llevado 
            todas las flores de la tierra 
            aun así 
            te seguiría queriendo.

lunes, 17 de diciembre de 2018

lunes, 10 de diciembre de 2018

TRIBULACIONES (XXIX)

Critica-me:

Apunta tu dedo, enfoca tu mente, desata tu lengua en mí. Emplea tu tiempo y tus energías en señalar mis limitaciones, en criticar todos mis inagotables defectos y mis exiguas virtudes. Llena mis vacíos personales con tus críticas. Sé negativo con arrogancia, sé duro, enjuicia con desmesura mis burdos valores. Encasíllame, no me consueles, no me comprendas, no me aconsejes, no me ayudes; no son deberes que a ti te atañen, no te equivoques, condena mi alma. Menosprecia cada logro, cada decisión, cimenta tu satisfacción sobre mis frustraciones. Siéntete bien pateando mi mundo, desahógate sin remordimientos, no justifiques tus motivaciones. Presa de la que puedes regodearte sin consideración por no ser más completo de lo que debería, por no vivir y no corresponder a tu agrado como debería, asumo tus juicios con humildad sin que nadie te haya pedido opinión.

Si difamas que tu perfidia sea un elemento subversivo, un destructor de existencias fracasadas. Las cenizas de la maledicencia son arrojadas a los cuatro vientos y la indiscreción hace el resto.

lunes, 3 de diciembre de 2018

lunes, 26 de noviembre de 2018

YANNIS RITSOS; “SUEÑO DE UN MEDIODÍA DE VERANO”.

El sol que quema las piedras, tapias encaladas, pequeñas iglesias y cruces de madera carcomida. El eco del pozo repite la voz de los segadores que con manojos de espigas pasan por la vereda, dan los buenos días a los elementos, a los pájaros, a la aurora: se quitan respetuosos sus sombreros de paja como quien saluda a personas. Viven con los ritmos que marca la naturaleza, el campo en verano, las horas que señalan las sombras. El viento abraza a los árboles. Se abren las ventanas, entran las flores, el zumbar de los abejorros, las mariposas encantadas, las canciones que los niños escuchan en sueños y no saben nada de fatiga y lágrimas.

Al mediodía, los niños se bañan desnudos en el río, se enjabonan el pelo al sol, desprenden miles de pompas de jabón que escapan al aire, y las muchachas trenzan coronas de alhelíes con las que adornan sus cabellos, bailan joviales la danza de la primavera. El bosque entero huele a alegría.

A la hora de la siesta, mientras los adultos duermen, cuando es imposible separar el silencio de la tierra, los niños se escapan a jugar en el campo, desvelan los secretos del mundo revolcándose en la hierba. Y por la noche, los niños toman la Luna en sus manos, en secreto juegan con ella sin que nadie lo sepa (en todo caso las madres que escuchan detrás de las puertas, algo sospechan). Entre enredos y risas, caen dormidos acurrucados oyendo el latido de su corazón.

lunes, 12 de noviembre de 2018

VIGÉSIMA TERCERA NOCHE


22:02
Comas, puntos, puntos y comas, paréntesis y guiones hacen la historia. Un punto y seguido, un punto y aparte, un punto final; la firma de Poncio Pilatos estampada en la sentencia de muerte de Jesucristo hizo divino lo humano.

22:07
Busco despistar a Dios zigzagueando entre signos de puntuación. Siempre me escondo detrás de los puntos suspensivos.

22:09
Abierto queda el final para que entre un comienzo envuelto en descripciones desnudas de máscaras. 


lunes, 5 de noviembre de 2018

APOTEGMA (106)

Los políticos tienen que ser inmaculados, su comportamiento debe estar por encima de todo posible reproche sobre su honestidad.

lunes, 29 de octubre de 2018

J. BLASCHKE, J.M. IBÁÑEZ & P. PALAO PONS; “LA CAÍDA DEL IMPERIO VATICANO”.

Desde San Malaquías a Nostradamus, videntes y profetas lo anunciaron: el fin está cerca; en ese punto las profecías están de acuerdo, sin embargo existen diferentes interpretaciones de los textos; para unos anuncian la destrucción del mundo, para otros la desaparición del papado y la ruina del catolicismo, y para los más optimistas la renovación espiritual de la Iglesia. Como nada sucede porque sí, antes de desembocar en este escenario apocalíptico o renovador (según se mire) hagamos un poco de historia.

El origen del cristianismo lo encontramos en las sectas precristianas judías, los que antes fueron judíos luego son cristianos. Tres corrientes religiosas ocupan el escenario principal del judaísmo en el siglo I: Los saduceos, los fariseos y los esenios; pasamos de la primera y nos quedamos con las dos últimas en las que podemos encontrar rasgos que influyeron en la formación del cristianismo. Los fariseos creen en la inmortalidad del alma, en los premios y castigos del más allá, donde unos espíritus penan eternamente en el infierno mientras otros aguardan la resurrección. Los esenios practican la pureza, la fraternidad, la vida en comunidad, sostienen la esperanza en la resurrección de los justos, predican el amor a Dios y a nuestros semejantes, celebran el bautismo y beben vino bendecido por el sacerdote; figura central de la congregación es el Maestro de Perfección que tenía el poder de curar a las personas, según algunos textos murió crucificado y también resucitó. Los paralelismos que se establecen con la biografía de Jesús de Nazaret son inevitables, hay quien directamente atribuye a Jesús una educación esenia; se beneficia esta hipótesis de la reconocida íntima relación espiritual de Juan el Bautista con la hermandad establecida en Qumrán.

Después de la muerte en la cruz y posterior resurrección de Jesucristo (autoproclamado Mesías e hijo de Dios, posiblemente un gran iniciado entre gentes sencillas) los apóstoles prosiguen con la labor de divulgar el mensaje del evangelio. La palabra apóstol deriva del griego, significa ‘mensajero’ o ‘enviado’. Además de los primeros doce apóstoles, más Matías que fue elegido por sorteo para reemplazar al suicida Judas Iscariote, sobresale la figura menuda de Pablo de Tarso que si bien no está claro que conociera a Cristo, escuchó su voz y, se entiende, fue escogido por él. A San Pablo, «El Apóstol de los Gentiles», le cabe el honor de convertir lo que era una doctrina entre muchas en un movimiento religioso de carácter universal: el cristianismo (el termino procede del griego ‘christós’, ‘ungido’, ‘mesías’ en hebreo), a sus seguidores se les llama cristianos. En los evangelios no se refieren nunca a los cristianos sino a los «discípulos de Jesús», la denominación cristianos aparece por primera vez en los Hechos de los Apóstoles, donde se relata que en Antioquía los «discípulos de Jesús» eran llamados cristianos; la voz latina catholicus, ‘universal’ se añade en el siglo II.

Todo culto necesita representar de la misma manera el mundo sagrado, capaz de crear un nexo común entre sus adeptos: mitos, ritos, símbolos, liturgias, dogmas, estructuras, etc. Vayamos con el papado; para los católicos el papa es el hombre que se sienta en la silla de obispo de Roma, argumentan que el primer papa fue el apóstol Pedro y desde entonces se ha mantenido una línea sucesoria ininterrumpida hasta ahora: después de San Pedro vino San Lino, luego San Anacleto, siguió San Clemente... por tanto la iglesia católica siempre ha tenido un vicario de Cristo en la Tierra. El término papa (pàppas en griego, ‘padre’ o ‘papá’) se usaba en el siglo III para referirse a los obispos en Asia Menor, a partir del siglo XI se generaliza su uso de forma exclusiva en occidente para nombrar al obispo de Roma. En torno a la historia de los santos pontífices que ocuparon el trono de Pedro en el primer milenio se cuenta la leyenda de la papisa Juana, mujer que las vicisitudes de la vida, el amor y un buen disfraz la llevaron a ser elegida papa entre los años 853 y 855; consagró curas, ordenó obispos y quedó embarazada de un cardenal dando a luz a un hijo en el transcurso de una procesión, el niño fue ahogado por los sacerdotes que integraban su sequito; obviamente la versión oficial de la Iglesia expone que del 853 al 858 llevó la corona papal León IV. Abandonamos lo humano, pasamos a lo simbólico; el símbolo supremo por antonomasia del cristianismo es la cruz. Aunque el uso de la cruz por las comunidades cristianas se remonta al siglo III, se dice que la causa de su popularidad fue el sueño premonitorio que el emperador Constantino I el Grande (270-331) tuvo antes de la batalla de Puente Milvio contra Mejencio: vio una cruz envuelta en llamas rodeada con la frase «in hoc signo vinces» (‘con este signo vencerás’ y venció). Como rito de purificación se mantiene el bautismo, los primeros cristianos no bautizaban a los recién nacidos, sino a las personas con cierto conocimiento, fue mucho más tarde cuando se inicia la práctica de bautizar a los recién nacidos con el fin de que no vagasen eternamente en el limbo; posiblemente esta práctica más moderna derive de antiguas costumbres persas: cuando nacía un niño lo purificaban y le daban el nombre derramando agua lustral sobre su boca. Haciendo presente la última cena se instituye la ceremonia de la santa misa, la divina liturgia, la eucaristía, etc. El dogma se fija en los concilios; en el Concilio de Nicea (325), primer concilio ecuménico, se afirma la divinidad de Jesucristo y, lo más importante, el cristianismo sale reforzado y reconocido dentro del Imperio Romano. Nace un nuevo poder.

Quien no acepta el dogma impuesto, quien se desvía de la fe verdadera es considerado hereje. Herejía procede del griego hairesis, acción de escoger, preferir y optar; es decir, el hereje es aquella persona que escoge u opta por una creencia controvertida, novedosa, fuera de lo establecido que entra en conflicto con la opinión mayoritaria; por lo tanto la herejía es objeto de castigo y persecución. Al principio la condena impuesta era menor, casi una medida disuasoria, la excomunión; a partir del Bajo Medioevo tanto las herejías como las penas adquirieron un nuevo significado. La primera expresión de inquisición medieval, la «Inquisición episcopal» la establece en 1184 el papa Lucio III, como instrumento para acabar con la herejía cátara. En el año 1231 el papa Gregorio IX crea la «Inquisición pontificia» tribunal de excepción encargado de combatir todas las herejías. La Inquisición comenzó a funcionar sobre todo en el sur de Francia y en el norte de Italia, en 1249 existía en la Corona de Aragón pero no en la Corona de Castilla donde se implanto en 1478 mediante la bula emitida por el papa Sixto IV.

Avanzan los siglos, época de descubrimientos y de cambios en la cultura, en las costumbres, en las sociedades y en el cristianismo. Un nuevo cisma debilita la unidad de la Iglesia, en el siglo XVI la Reforma, un movimiento religioso iniciado por el fraile agustino Martín Lutero dentro del cristianismo alemán, dará origen a la formación del protestantismo. En el siglo XVIII la Ilustración francesa establece el culto a la razón como interpretación de la verdad en todos sus órdenes, rechaza frontalmente a la Iglesia católica a la que acusa de intolerante, intransigente y atrasada; la Iglesia se defiende con los medios tradicionales: excomunión, censura de libros, peticiones de ayuda a los poderes públicos, obras apologéticas, etc. que no hacen más que agravar las diferencias. Hecho relevante en este siglo fue la persecución que sufrió la Compañía de Jesús víctima de las disputas con otras corrientes doctrinales y de las luchas de poder con el papado y las monarquías borbónicas europeas. La Revolución francesa entierra el Antiguo Régimen, el absolutismo, introduce la idea de la separación de poderes entre la Iglesia y el Estado; da paso a la época contemporánea.

Llegado el siglo XX los autores destacan la connivencia de la Iglesia católica con las dictaduras de Mussolini en Italia y Franco en España, la ayuda que tras la II Guerra Mundial proporcionó a criminales nazis ocultándolos en conventos y facilitándoles falsas identidades que les permitieran escapar de los tribunales, el mutismo que mantuvo ante las torturas y matanzas de los regímenes totalitarios iberoamericanos de los que incluso fueron víctimas algunos de sus miembros eclesiásticos, y el escandaloso caso de la quiebra del Banco Ambrosiano que destapó una red de corrupción dentro del Banco Vaticano (presidido por el arzobispo Paul Marcinkus), este asunto salpicó a cardenales, obispos, prelados de alto rango, empresarios, banqueros, políticos, judicatura, ejercito, periodistas, la mafia, logias masónicas, etc.

En las dos primeras décadas del siglo XXI aferrado a viejas costumbres y a una doctrina inmovilista, el Imperio Vaticano mantiene abiertos varios desafíos: el celibato, el sacerdocio de la mujer, el divorcio, la homosexualidad, el control de natalidad, el aborto, el diálogo interreligioso, la infalibilidad del papa, la democratización de la institución, la ecología, etc.; de la manera de afrontarlos dependerá su futuro en un mundo plural e interconectado, inmerso en la revolución informática, conquistado por la técnica y la ciencia, en competencia con otros movimientos espirituales y donde avanzan nuevos modelos de vida.

lunes, 22 de octubre de 2018

POEMA: “COMO APARICIONES DE PASEANTES EN LA NOCHE”.

     Como apariciones de paseantes en la noche
     se proyecta viva la imagen de uno mismo,
     llena el hueco de la ausencia en el paisaje.

     Recuerdos
     asociados a un olor,
     a un color, a un sonido,
     a una tierra
     con vientos de tormenta y voces.

     Disputas personales,
     estampas dolorosas
     que acaban por odiar cada instante de la vida

     El frío contrasta con el calor de las palabras,
     la oscuridad con la luz que vendrá al amanecer.

lunes, 15 de octubre de 2018

CUENTO ÍNFIMO.39

Reconociendo con gratitud los halagos recibidos en cada planeta que hemos visitado, nosotros negamos el deseo de imponer nuestra cultura a cualquiera de nuestros anfitriones. Sin embargo, para fortalecer los vínculos de nuestra alianza, con aquellos pueblos degradados por la ignorancia, la superstición y las falsas creencias mantendremos una estructura económica, tecnológica, militar y política sensible a la armonía de nuestro mundo, abrigando la esperanza de que el resultado sea una conciencia clara del bien y del mal.

lunes, 8 de octubre de 2018

lunes, 1 de octubre de 2018

STRACZYNSKI & COIPEL & DJURDJEVIC & LEE & AJA; “THOR. EXILIADO”.

El espíritu del padre de Odín reposa sobre la nieve a la espera del hechicero que le invoque. Aguarda volver de la muerte convertido en el brazo ejecutor de la venganza y de la ambición de poder. La venganza no descansa nunca hasta que se ha cumplido, tampoco se sacia la ambición de someter a los que odia. Venganza, ambición, poder, odio, el regreso de aquel que cubre de tinieblas todo por donde pasa, aquel que puede arrancar el corazón al mundo y reinar sobre toda la creación. ¡Vuelve el verdadero arquitecto de Asgard! Su fuerza desatada solo puede ser detenida por la fuerza de Thor. El hacha destructora contra el martillo que gira como un tornado y golpea que hace tiembla la tierra.

El día de la ira donde el mito pasado se funde con el mito presente en el abrazo de la muerte. Un grito pide ayuda para ganar tiempo, para saber qué está pasando, para detener lo que no se puede detener. Pelea a mamporrazos en pleno centro de la ciudad; calles, edificios, monumentos, mobiliario público y vehículos devastados; en medio de la lucha, atrapados y expuestos, los simples mortales ven amenazada su existencia. Siempre al borde del apocalipsis, si cae Thor el mundo caerá con él, pero si abate a su enemigo habrá matado al primer rey de Asgard; ese hecho acarrea la perdida de todos sus títulos y el destierro, así lo dicta la ley sin excepciones ni privilegios.

Consumado el combate, Thor es desterrado, expulsado por toda la eternidad bajo pena capital tanto para él como para quien le ayude a volver. Los amigos no pueden auxiliarle, han jurado fidelidad al nuevo rey de Asgard, sin embargo nada les prohíbe marchar con él: el exilio mejor que el deshonor. Por salvar a los seres queridos, por lealtad a una buena causa se da la propia energía vital aunque eso suponga ceder tanto poder hasta quedar consumido. ¿Para qué sirve la inmortalidad si ya se ha visto todo lo que existe, si se ha perdido la curiosidad?

Vulnerable y casi indefenso, los enemigos urden un complot para eliminar a Thor. ¿Cuánto tiempo más debo pasar guerreando?, se pregunta, ¿es este mi destino eterno? Un dios también necesita llevar una vida tranquila, casarse con la persona amada, formar una familia y cultivar la tierra. Saber la verdad llena el corazón de fe.

lunes, 17 de septiembre de 2018

VIGÉSIMO SEGUNDO MEDIODÍA


11:37
Comer y comer bien, comer y comer lo que se desea, es un placer que el estómago me ha arrebatado.

11:40
Publicado en el Journal of Clinical Microbiology: la mosca común puede transmitir la bacteria Helicobacter pilori, causante de la úlcera de estómago.

11:42
¿Somos nosotros los que elegimos las enfermedades que padecemos o son las enfermedades las que nos eligen a nosotros? ¿Es la mosca común la que viene a nosotros o somos nosotros los que vamos a la mosca común? Yo no he elegido a ninguna enfermedad, nunca de modo consciente.

11:45
¡Dejad que la enfermedad se acerque a mí, de ella es el reino de mi cuerpo!

11:54
La enfermedad es un proceso que se vive en solitario y se sufre en solitario. Ni aunque se esté acompañado, en ninguna circunstancia, se siente la soledad tanto como cuando se está enfermo. Sentimiento parecido debe tener la víctima de torturas y el condenado a muerte.

12:00
La primera piedra para construir el edificio de la felicidad es la salud. 
  
 

lunes, 10 de septiembre de 2018

APOTEGMA (104)

Ninguna vida es una absurda estupidez por muy absurdo y estúpido que sea el ser que la viva.

lunes, 3 de septiembre de 2018

D. TOMÁS DE IRIARTE; “FÁBULAS LITERARIAS”.

La fábula ha sido asociada a la literatura dirigida a los niños. Textos con un lenguaje adaptado, suavizadas las historias e ilustradas con atractivos dibujos de colores pueblan las estanterías de la sección de literatura infantil y juvenil en las librerías. Sin embargo, la mayoría de las fábulas fueron escritas para un lector adulto y muy pocas para la infancia. Aclaremos: sólo las fábulas específicamente infantiles pertenecen a la literatura infantil. Hecha la primera aclaración, vamos con el género.

Escrito en verso o en prosa, la fábula es un relato breve con intención crítica, didáctica o/y moralizante, aunque tienen entrada diversos personajes: plantas, objetos, personas, elementos míticos, etc. sus protagonistas suelen ser animales populares con rasgos humanos; y, no siempre, cierra el cuento una moraleja que sentencia explícita o implícitamente el sentido de lo expresado. Sus orígenes se pueden buscar en las narraciones orales tradicionales de la India y Arabia, y siguiendo el rastro mediterráneo las encontramos en la Grecia clásica «centro de cultura y civilización», cuna de hombres ilustres entre los que se cuenta Esopo; de su persona poco se sabe salvo que nació esclavo y gracias a su discreción y sabiduría su amo lo manumitió, viéndose libre recorrió las ciudades estado griegas ofreciendo consejo a quien lo necesitara (reyes y mandamases entre ellos), reflexiones que plasmaba en amenas narraciones fabulosas que los oyentes escuchaban con deleite y respeto.

De aquellos lejanos inicios, las fábulas con buena salud traspasaron los siglos y llegaron al verso castellano. Dos nombres suenan entonces, D. Félix María Samaniego (1745-1801) y D. Tomás de Iriarte (1750-1791), este último quien aquí nos ocupa; nacido en el seno de una familia aristocrática, distinguida, culta y numerosa, como corresponde a su estirpe de intelectual dieciochesco, elegante, cosmopolita, buen conversador (asiduo de tertulias); conocedor del latín y la literatura española, estudió francés y griego clásico; ejerció de traductor (mayoritariamente de teatro francés y del Arte Poética de Horacio), bibliotecario, recopilador y cuasi editor de los papeles de un tío literato, instrumentista (tocaba el violín y la viola), compositor de música (algunas sinfonías hoy desaparecidas), dramaturgo premiado con el favor del público y poeta; su obra más conocida son las Fábulas Literarias en cuyo prólogo reivindica, sin que su ego se cortara un pelo, ser el primer español en introducir el género, honor discutido por D. Félix María Samaniego autor de una colección de fábulas publicada el año anterior, siendo del conocimiento del hasta entonces amigo Iriarte; quien, este último, murió de gota en Madrid producto de una actividad cultural, social y cortesana intensa.

¿Qué encontramos en las fábulas? Brevedad y pocos personajes. Estereotipos casi siempre de animales personificados (elefante sabio, cordero inocente, mono insolente, zorro sibilino, conejo listo, paloma fiel, asno torpe) que pasan por situaciones humanas (estupidez, vanidad, ignorancia, egoísmo, astucia, experiencia). Oposición subjetiva entre dos actores: el rico y el pobre, el codicioso y el bienhechor, el dispuesto y el incapaz, el avispado y el cándido, etc. Hechos imposibles expuestos a veces de manera irónica que estructuran un giro narrativo imprevisto, donde las consecuencias del mal comportamiento son vencidas por los beneficios del buen proceder; aunque no siempre tiene porque ser así. Y por lo general, al concluir muchas narraciones se cierran con una expresión proverbial titulada moraleja que destila propiedades sentenciosas, moralizantes o pedagógicas. 

El fabulista señala comportamientos humanos, confronta las virtudes con los vicios, expone los defectos universales, plantea la reflexión, no da normas. “Nos ofrece consejos que no deben caer en saco roto, pues si bien somos animales con nuestros naturales instintos, quiso el creador dotarnos de inteligencia para poder elegir entre lo bueno y lo peor”.

lunes, 27 de agosto de 2018

POEMA: “LADRIDOS DE PERROS”.

     Ladridos de perros
     aúlla la tierra en la medianoche.

     Quien sabe sobrevivir
     a la risa de los hombres salvadores
     retorna al apacible vientre de la ciénaga.

     Sin juzgar todo abandono de lo humano
     ¡benditos sean los lamentos del suplicio!

     Despojados del miedo a la pesadilla
     ¡el mundo debe ser creado de nuevo!
     gritan las voces de los ángeles salvajes.

lunes, 20 de agosto de 2018

TRIBULACIONES (XXVIII)

Medio(fatuo)cridad:

Yo soy más de lo que soy y mucho más de lo que los demás creen que soy, soy orgulloso, soy arrogante, soy engreído, soy soberbio, soy ambicioso, soy yo por encima de todo y nadie está a mi nivel; mi éxito es el triunfo de mis méritos, mi fracaso es el error del demérito de los otros. Soy la insolencia que acompaña a la ignorancia, soy la envidia que acompaña a la falta de talento, soy la copia que acompaña a la imaginación vacía, soy la subordinación que acompaña a la carencia de un pensamiento propio. Soy un necio trepa, ambicioso y astuto. Carezco de comprensión, discernimiento y sabiduría. Soy hipócrita, vendo imagen, me promociono a mí mismo y me rodeo de créditos que me ensalzan y de juicios que me dicen lo que quiero escuchar. Quien no alaba mi obra es un inepto. Repudio la autocrítica, esquivo la verdad. Mi lógica convierte un cuento de hadas en una bufonada tramposa, insípida, gris y vulgar: ¡sí, yo soy la medio(fatuo)cridad!

Una sociedad medio(fatuo)cre tiene gustos medio(fatuo)cres, placeres medio(fatuo)cres, costumbres medio(fatuo)cres, valores medio(fatuo)cres y leyes medio(fatuo)cres; eleva a la cúspide del poder, de la gloria y de la fama a la medio(fatuo)cridad. Una carrera de ratas inmune a la conciencia del naufragio.

lunes, 13 de agosto de 2018

CUENTO ÍNFIMO.38

Aquella interminable noche la esperanza vestida de soledad cerró la puerta con la penitencia de seguir amando.

lunes, 6 de agosto de 2018

BORIS VIAN; “VERCOQUIN Y EL PLANCTON”.

¡Vamos a divertirnos! A las pesadillas pongámosles sueños. Que la noche sea de celebración, de gozo, una apoteosis interminable; la transversión de las limitaciones que impone la realidad cotidiana, el reverso del atroz contexto histórico en el que les ha tocado vivir a una generación de jóvenes insatisfechos (¿Cuándo la juventud ha pecado de satisfacción?). La extraversión del caos se adapta mejor a las necesidades expresivas de evasión de la amargura, del desaliento, del hastío.

Entras por un jardín privado hasta una casa llena de gente. Te dejas llevar en busca de la sorpresa, ¡sorpréndeme!, pero no hay sorpresa, encuentras lo que esperas: música que suena a todo ritmo, chicos y chicas bailando a todo ritmo, el alcohol bebiéndose a todo ritmo, sustancias a todo ritmo, ligoteos a todo ritmo; humanidad que se reparte a todo ritmo por salones, dormitorios, servicios, pasillos, escaleras, terrazas, ocupa cualquier rincón; una plaga inmersa en el delirio festivo. Comparsas de personajes excéntricos desfilan del desorden al descontrol, de la farsa a la burla envueltos en la incertidumbre de lo fugaz, la sensación de lo efímero, las risas de la esperanza, el ¡A vivir que son dos días de vino y rosas!

¡Damos la bienvenida a la amistad y al amor! Basta una fracción de segundo para que la mirada encuentre la belleza, y el corazón el amor pleno, intenso, apasionado; un delirio alocado si quiere usted, pero sin perder la compostura que en el jazz la improvisación no está exenta de formas. Mostrando seguridad, con autoconfianza; da su permiso mi ocupadísima excelencia, venía a pedirle la mano de la mujer a la que amo, ruego me permita cumplir mi sueño de casarme con ella. En horas de trabajo, asuntos de trabajo, ¿traen terminado el encargo del que se tienen que encargar?, entonces, vuelva usted mañana, ahora estoy atendiendo una llamada de teléfono interminable o reunido tratando un asunto estúpido. Víctima de la paquidérmica tiranía de la burocracia funcionarial: oficinas, despachos, departamentos, secretarías, subsecretarías, jefes, subjefes; integrantes de la pirámide parasitaria. Sacude estopa mordaz, irónica y sarcástica al orden reglado de la mediocridad.

Lees y vas venciendo la resistencia psicológica, te vas sintiendo primero un espontáneo, luego un visitante y al final un participante de la parodia literaria. ¡A tomar vientos la rutina diaria! ¡A tomar vientos lo racional! ¡Espontaneidad! Si te apetece hacer algo absurdo, hazlo. El mundo debería ser una fiesta total de la que todos participemos, una exhibición pirotécnica de luz y color con una hermosa traca final. 

lunes, 23 de julio de 2018

VIGÉSIMA PRIMERA MADRUGADA


01:35
Luna llena.
Licántropo; parte superior del cuerpo semejante a la de un hombre, parte inferior de naturaleza lupina, su corazón y sus dientes son de lobo. Se transforma quien bebe agua recogida en la cavidad dejada por la pata de un lobo o quien gira en torno a un árbol caído y se cubre después con una piel de lobo.  

01:45
Luna llena.
Espíritus demoníacos de almas perversas se convierten en ogros devoradores de personas, beben la sangre de los vivos y traen las desgracias.

01:55
Luna llena.
Sobre las tumbas de los que murieron sin recibir el auxilio de los últimos sacramentos, se sientan gatos negros.

02:00
Luna llena.
Contra el mal de ojo perejil para espantar al Diablo.



lunes, 16 de julio de 2018

lunes, 9 de julio de 2018

MARÍA POLYDOURI (1902-1930)

Es condición del poeta maldito sufrir un amor atormentado o no correspondido, la felicidad termina en el desamor como la juventud en la muerte. Poeta del amor y la muerte, de hermosos ojos negros, que pone en valor la intensidad de la existencia marcada por la brevedad de la vida. Mujer liberada, de ideas feministas, comprometida socialmente, espíritu inquieto y vida bohemia, incapaz de asumir la responsabilidad de una ocupación estable y tediosa. Inteligente y melancólica, esconde dentro de su alma desdichada un hilo de esperanza que se sostiene en los tonos de la ternura, en los límites de la insatisfacción y en los arrebatos de la alegría. Rebelde, orgullosa, valiente, vive con pasión en un tiempo fugaz experiencias inaceptables para una chica de su generación, vilipendiada por una sociedad conservadora, exterioriza su autenticidad como pocas mujeres de su época han tenido la oportunidad de poder exteriorizar. Pronto siente que el amor va en serio, que la libertad personal va en serio, que la poesía va en serio, que la vida va en serio, que el desengaño y la muerte van en serio. Su sensibilidad, su temperamento poético, su leyenda trágica y maldita componen una figura literaria dramática y seductora.

En la ciudad griega de Kalamata, pequeña capital del Peloponeso, la tarde del martes 1 de abril de 1902 «en una preciosa casa, llena de luz» nace María Polydouri; tercera hija de una familia de clase media formada por el matrimonio de Eugenios Polydouri, filólogo y profesor de letras, y Kyriaki Markatou, mujer cultivada, con ideas feministas y avanzadas para la época; que educan a sus cinco hijos (tres hijas mayores y dos hijos menores) en el ideario progresista y liberal. Pasa su infancia de paseos solitarios por la playa, atraída por la contemplación del mar, e inicia sus primeros pasos escolares en los municipios de Gytheio y Filiatra, donde el padre ejerce su profesión llegando a desempeñar el cargo de director de un colegio. De vuelta a Kalamata completa con buenas notas sus estudios de secundaria. Adolescente reflexiva, romántica, con inquietudes sociales y políticas, se interesa por la literatura; a los 14 años publica en la revista Famila el poema en prosa «Dolor de madre», en el que glosa el dolor de una madre ante el cadáver de su joven hijo, infante de marina, varado en la costa de Filiatra; de ese mismo período es el poemario Margaritas, hoy desaparecido e inédito. Tras rechazar emprender los estudios de filología, a los 16 años, por consejo de su padre, se presenta a unas oposiciones y gana la plaza de funcionaria en la prefectura de Mesenia. Dos años después, en 1920 pierde a sus padres, ambas muertes (primero la de su padre y luego la de su madre) se suceden en un espacio de tiempo inferior a los 40 días. El dolor de esta desdicha a edad tan temprana, teñido a veces de remordimiento (principalmente por la muerte de su madre), seguirá siempre y marcará su reducida existencia.

La sociedad de Kalamata, como suele suceder en muchas ciudades provincianas, es cerrada y conservadora; ambiente poco afín para una muchacha de conciencia rebelde. María, huérfana y libre para tomar sus propias decisiones, acogiéndose a la ley, solicita el traslado de su puesto laboral a la prefectura de Ática y Beocia. En 1921 emprende un nuevo y solitario camino, se instala en Atenas y establece su residencia en el barrio de Exarchia, calles donde se congregan artistas bohemios e intelectuales revolucionarios, jóvenes impulsados por la voluntad de desafiar los convencionalismos sociales en una Grecia menoscabada por su presente histórico (periodo de entreguerras, convulso en toda Europa); jóvenes que ven en el arte la salvación de sus vidas a riesgo de encontrar la oscuridad buscando la luz; algunos fueron víctimas de la enfermedad, las drogas, el suicidio o la marginalidad de la lucha por la supervivencia. Muy posiblemente, motivada por su pensamiento, su conciencia e inquietud política en pro de los derechos de las mujeres, María se matricula en la Facultad de Derecho de la Universidad de Atenas y no en Filología como (ya se dijo) era el deseo de su fallecido padre. En diciembre de este mismo año conoce a Kostas Karyotakis compañero de trabajo en el servicio público, poeta publicado pero aún poco conocido, con el que entabla una relación tan breve como intensa que compondrá, junto a la muerte de sus padres, el eje sobre el que girará su obra y su vida.

María de expresivos ojos, pelo negro, atractivas proporciones y paso elegante, capta la atención del introvertido e inseguro joven Kostas. En enero de 1922 la pareja Polydouri-Karyotakis es vox pópuli en los mentideros culturales de Atenas por aquel entonces una pequeña capital europea, donde todos los que pertenecían al mundo cultural, de alguna u otra manera, se conocían. El vínculo (para la tradición íntimo y pasional, y para otros testimonios amistoso y literario) dura apenas ocho meses, en agosto Karyotakis se entera que padece sífilis, en esa época una enfermedad maldita e incurable, un estigma social; se lo comunica a María y, alegando las consecuencias del terrible diagnóstico, decide romper la relación. Ella se muestra incrédula, piensa que la salud es una excusa propia de un carácter timorato. Dispuesta a no dejarle marchar responde con una propuesta arriesgada: casarse sin tener hijos; él, quizás abrumado por ese temperamento dinámico y rompedor tan diferente al suyo o porque no comparte el mismo sentimiento amoroso o por un exceso de orgullo responsable, decide rechazar el sacrificio. Como tantas otras historias de amor apasionado ésta tampoco tiene un final feliz; ambos mantendrán una amistad que se irá diluyendo poco a poco hasta quedar confinada en un poético recuerdo.

Después de la separación, sumida en una profunda tristeza y sensación de abandono, María comienza a adelgazar, siente su cuerpo tan fatigado como su alma, el médico le manda reposo y aire puro; pasa unos meses en la campiña, posiblemente comienza a padecer los primeros síntomas de la tuberculosis. Una vez repuesta, en 1924, con la imagen de Karyotakis siempre en mente (a él nunca le responsabilizó de la ruptura), conoce al abogado Aristotelis Georgiou, joven guapo de excelente economía que había estudiado en Europa y acababa de regresar de París; la pareja parece consolidarse y a principios de 1925 se comprometen. Corren aires de cambios en la vida de Polydouri, el sofocante ambiente de las oficinas de la función pública casa mal con la naturaleza de un temperamento libertario, es despedida del trabajo por absentismo laboral; tampoco es mayor el interés que pone en sus estudios universitarios, abandona la Facultad de Derecho a mitad del último curso. Para compensar tanta frustración, María dirige su interés hacia el arte dramático: tiene una bella voz, baila con soltura y quiere mostrar sus dotes interpretativas sobre los escenarios; según testigos, debuta como actriz principal en una pequeña obra de teatro. No deja de lado su verdadera vocación, la literatura, en el verano de 1925 comienza a escribir una novela sin título que nunca verá publicada. Inconstante en todo, incapaz de concentrarse en una actividad o en una relación, escribe una carta sincera y honesta a Aristotelis Georgiou finalizando la relación.

Queriendo escapar del aburrimiento, del fracaso, del desengaño, pero no de la vida, del amor y de la poesía, en el verano de 1926 María Polydouri, casi con una mano delante y otra detrás, se marcha a París. En la Ville Lumiére toma clases de corte y confección en la Ecole Pigier, se interesa por el destino editorial de su novela sin obtener fruto alguno; para sobrevivir intenta trabajar en el cine y en la alta costura, y es bien recibida por la bohemia francesa. Noches de parranda por bulevares, cafés y salones en compañía de artistas mundanos (en su mayoría varones), vida alegre y despreocupada. Al filo de un amanecer encuentran su cuerpo postrado en un solitario callejón parisino. Tos, fatiga, escalofríos, fiebre, dolor… diagnóstico: tuberculosis. Entre el 1 de febrero y el 1 de marzo de 1928 permanece internada en el Hospital de la Charité; los médicos le recomiendan volver a Grecia donde el clima es más benigno. Adiós a vagar por las calles mojadas, a la tenue lluvia de primavera, a la nostalgia de los parques, a las risas y los afectos, adiós a la etapa más feliz de su vida; una mañana oscura, a primeros de marzo de 1928, abandona París con los sueños rotos; toma un tren rumbo a Marsella y desde allí en barco viaja a Atenas.

Al poco de desembarcar en Atenas María Polydouri ingresa en el hospital público Sotiría. Su hermano Kostas paga de su bolsillo la mejor habitación posible, pero el dinero se va acabando y es trasladada a una habitación de tercera clase en un ambiente menos salubre y más bullicioso. Harta del ruido y la masificación, María solicita que la trasladen al pabellón donde albergan a los pacientes moribundos. En el sanatorio coincide y entabla amistad con el gran poeta griego Yannis Ritsos (1909-1990), conoce al poeta y dramaturgo Ángelos Sikelianós (1884-1951) y a la actriz de teatro Marika Kotopouli (1887-1954). Aunque el riesgo de contagio de la enfermedad es alto, son numerosos los amigos que van a visitarla, su pequeña habitación compartida se convierte en un polo de atracción principalmente para jóvenes literatos que desean conocerla. Entre todas las visitas que recibe la más especial y significativa de todas es la de Kostas Karyotakis, semanas después de este encuentro, el 21 de julio de 1928, el poeta, de un disparo en el corazón, se suicida en una playa a orillas del mar Jónico. Informada del infausto final del amor de su juventud, María se derrumba, se envuelve en un amargo silencio al que sólo pone palabras la poesía. Aunque ya en su etapa de estancia en París había comenzado a escribir poemas, son los dos últimos años de su vida cuando formaliza su dedicación; a finales de 1928 publica su primer poemario Los trinos que se extinguen, el libro merece la atención de la crítica y su figura se hace popular en el panorama literario griego.

Polydouri, haciendo gala de su carácter, es una paciente revoltosa, sabe que su existencia se marchita, quiere aprovechar el último aliento de su juventud, no desea quedarse quieta en una cama esperando a la muerte; sale del hospital, vuelve a la vida bohemia: bebe, fuma, trasnocha, se baña en el mar, etc. Ni la familia, ni los amigos pueden protegerla. Rehúsa a luchar contra la tuberculosis, su salud se deteriora. A finales de 1929 ve la luz su segundo poemario El eco en el caos, quedan aún gran cantidad de poemas inéditos. Ante la grave situación en la que se encuentra la joven poeta, en enero de 1930, con buenas intenciones pero poco acierto, el poeta y periodista Kostas Ouranis (1890-1953) escribe un extenso artículo en el periódico apelando a todas las gentes de letras con la finalidad de “salvar la vida de Polydouri”: recaudar fondos para poder pagar el alto costo del tratamiento y mejorar la necesaria atención médica en un hospital privado. Cuando la iniciativa llega a oídos de María, absolutamente indignada, prohíbe cualquier intento de cuestación en su nombre. Esta llamada de auxilio dio origen a la idea de que Polydouri fue víctima de la escasez de medios y de la pobreza por encima de la enfermedad. Con la discreta ayuda de su exnovio Aristotelis Georgiou, en febrero de 1930 ingresa en la clínica Christomanos donde continúa su actividad poética, son los últimos versos, las últimas palabras, el tiempo se consume como su cuerpo agotado física y mentalmente. Apenas tres meses después, en el amanecer del 29 de abril de 1930, la vida de María Polydouri llega a su final tras suministrarle unas inyecciones de morfina para calmar el dolor de la enfermedad y de la existencia.

Cuenta el escritor Angelos Terzakis (1907-1979), testigo del funeral, que fue un acto íntimo, familiar, para los pocos jóvenes amigos allí presentes un acto casi secreto, la despedida de una persona con la que se sentían unidos e identificados. Por la falta de recursos económicos de la familia para poder mantener una tumba individual, los restos de María Polydouri descansan en una fosa común en el Cementerio de Atenas. Quedan vivos los poemas, las cartas, los diarios, las prosas y el mito romántico del talento, la belleza, la juventud y la tragedia del amor maldito.  


“Moriré una mañanita melancólica de abril,
cuando enfrente se abra, en mi maceta, una tímida rosa
-un retoño-. Y se cerrarán mis labios
y se cerraran mis ojos, ellos solos, en silencio

Moriré una mañanita triste como mi vida,
donde el rocío, rosario de lágrimas, discurra compasivo
en el santo suelo que adornará con rosas mis exequias,
en el santo suelo que será mi cama de muerta.

Cuanto he amado en los años de mi vida habrá de dispersarse
y esfumarse lejos de mí: nubes de verano.
Cuanto me ha amado acudirá tan sólo a saludarme
con un beso pálido igual que un rayo de luna.

Moriré una mañanita melancólica de abril.
Mi último aliento vendrá a decírtelo, y entonces
todo el amor que te queda será como un candil difuso,
pobre memoria en el olvido de mi tumba”. (1)


(1) Poema «Cuando Muera», María Polydouri; Los trinos que se extinguen. Traducción Juan Manuel Macías; Vaso Roto Ediciones.