lunes, 10 de diciembre de 2018

TRIBULACIONES (XXIX)


Critica-me:

Apunta tu dedo, enfoca tu mente, desata tu lengua en mí. Emplea tu tiempo y tus energías en señalar mis limitaciones, en criticar todos mis inagotables defectos y mis exiguas virtudes. Llena mis vacíos personales con tus críticas. Sé negativo con arrogancia, sé duro, enjuicia con desmesura mis burdos valores. Encasíllame, no me consueles, no me comprendas, no me aconsejes, no me ayudes; no son deberes que a ti te atañen, no te equivoques, condena mi alma. Menosprecia cada logro, cada decisión, cimenta tu satisfacción sobre mis frustraciones. Siéntete bien pateando mi mundo, desahógate sin remordimientos, no justifiques tus motivaciones. Presa de la que puedes regodearte sin consideración por no ser más completo de lo que debería, por no vivir y no corresponder a tu agrado como debería, asumo tus juicios con humildad sin que nadie te haya pedido opinión.

Si difamas que tu perfidia sea un elemento subversivo, un destructor de existencias fracasadas. Las cenizas de la maledicencia son arrojadas a los cuatro vientos y la indiscreción hace el resto.

lunes, 26 de noviembre de 2018

YANNIS RITSOS; “SUEÑO DE UN MEDIODÍA DE VERANO”.


El sol que quema las piedras, tapias encaladas, pequeñas iglesias y cruces de madera carcomida. El eco del pozo repite la voz de los segadores que con manojos de espigas pasan por la vereda, dan los buenos días a los elementos, a los pájaros, a la aurora: se quitan respetuosos sus sombreros de paja como quien saluda a personas. Viven con los ritmos que marca la naturaleza, el campo en verano, las horas que señalan las sombras. El viento abraza a los árboles. Se abren las ventanas, entran las flores, el zumbar de los abejorros, las mariposas encantadas, las canciones que los niños escuchan en sueños y no saben nada de fatiga y lágrimas.

Al mediodía, los niños se bañan desnudos en el río, se enjabonan el pelo al sol, desprenden miles de pompas de jabón que escapan al aire, y las muchachas trenzan coronas de alhelíes con las que adornan sus cabellos, bailan joviales la danza de la primavera. El bosque entero huele a alegría.

A la hora de la siesta, mientras los adultos duermen, cuando es imposible separar el silencio de la tierra, los niños se escapan a jugar en el campo, desvelan los secretos del mundo revolcándose en la hierba. Y por la noche, los niños toman la Luna en sus manos, en secreto juegan con ella sin que nadie lo sepa (en todo caso las madres que escuchan detrás de las puertas, algo sospechan). Entre enredos y risas, caen dormidos acurrucados oyendo el latido de su corazón.

lunes, 12 de noviembre de 2018

VIGÉSIMA TERCERA NOCHE



22:02
Comas, puntos, puntos y comas, paréntesis y guiones hacen la historia. Un punto y seguido, un punto y aparte, un punto final; la firma de Poncio Pilatos estampada en la sentencia de muerte de Jesucristo hizo divino lo humano.

22:07
Busco despistar a Dios zigzagueando entre signos de puntuación. Siempre me escondo detrás de los puntos suspensivos.

22:09
Abierto queda el final para que entre un comienzo envuelto en descripciones desnudas de máscaras.