domingo, 10 de octubre de 2010

CARLOS TAIBO; “HISTORIA DE LA UNION SOVIETICA 1917-1991”.


Se podría decir que la historia del siglo XX comienza con la revolución rusa y termina con la caída del muro de Berlín. Entremedias hubo un mundo dividido en dos bloques políticos aparentemente antagónicos: buenos y malos, luz y tinieblas, capitalismo y comunismo; un telón de acero impedía ver a los de aquí (el Oeste), las verdades y mentiras de los de allí (el Este) y viceversa. En aquel tiempo la cabeza visible del este era la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) un régimen sumido en un halo de hermetismo tal, que para adivinar sus movimientos y tendencias internas, dio origen a la figura del sovietólogo una especie de augur capaz de predecir la caída en desgracia de un miembro del politburó por el movimiento de una ceja de un camarada de la nomenclatura. Para saciar la avidez de conocimientos de entonces tenemos en las librerías este ensayo que cuenta con amenidad y rigor la sustitución del imperio zarista por el imperio soviético; el segundo heredó los mismos tic del primero: cambiemos autocracia por totalitarismo e iglesia ortodoxa y nobleza por Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS), cúpulas dirigentes del estado y gerontocracia, todo ello respaldado por un ostensible aparato militar, policial y burocrático; y se puede decir aquello de no es lo mismo pero es igual.
Desde su esperanzador nacimiento en octubre de 1917 hasta su defunción por herrumbre con el golpe de estado de 1991, la historia de la URSS es la crónica de un tremendo fracaso social y económico plagado de errores del que no se salva nadie, ni los primeros padres bolcheviques con Lenin a la cabeza, ni mucho menos el terrorífico sistema represivo y criminal de Stalin, ni el desestalinizador y tímidamente aperturista Jrushchov incapaz de acabar con los vicios de la economía soviética, ni el inmovilista Brézhnev que agudizó la crisis del país con su mandato de estancamiento social y económico, ni los efímeros Andropov y Chernenko que se llevaron sus intenciones a la tumba atropellados por el tiempo, ni el último Presidente del Presídium del Soviet Supremo el camarada Gorbachov que enriqueció el vocabulario político internacional con dos palabras perestroika y glasnost pero aunque abrió el debate público hasta entonces cerrado en la URSS le faltó consistencia y le sobró improvisación y confusión en sus reformas, dimitió el 26 de diciembre de 1991. La Comunidad de Estados Independientes (CEI) puso punto y final a la Unión Soviética, comenzaba la era Yeltsin un hombre que supo ascender en el viejo sistema para dirigir el nuevo.
La Unión Soviética se prolongó durante siete décadas con una presencia y una influencia mundial incuestionables, se necesita, pues, una historia más extensa y detallada para explicarla, pero ésta es una magnífica introducción que nos permite hacernos una idea suficiente de lo que aquel régimen fue y significó.