lunes, 21 de agosto de 2017

lunes, 14 de agosto de 2017

ANTOLOGÍAS DEL HAIKU.



Agrupadas cuatro antologías cada una con su gracia (algunas hermosamente editadas, con ilustraciones de flores, paisajes, pinturas y grabados japoneses; y otra sin imágenes pero rica en muestras e información), todas ellas con un denominador común, la forma poética más corta del mundo: el haiku. Abierto, indefinido, complejo, ingenuo, libre, un instante cogido al vuelo en el que se puede resumir toda la eternidad; tres versos de cinco, siete y cinco sílabas no rimados (en japonés se evita a propósito la rima aunque se tiene en cuenta el cuidado por los sonidos), pincelada desnuda, metafísica de la brevedad. Invitación a disfrutar del tiempo presente, la vida aquí y ahora profunda, serena y simple; abrazar cada momento efímero de la efímera existencia. Sensación estética y emoción, a veces, ética que comparten sin filtros el autor y el lector.

El haiku, estrofa rebelde que se autodeterminó del tanka (cinco versos de cinco, siete, cinco, y siete y siete sílabas). Nacido en la periferia de la poesía clásica japonesa como reacción a las formas poéticas aristocráticas, alimentado por el lenguaje oral, heterodoxo, carente de elegancia; con tendencia a expresar temas humorísticos, burlescos o extravagantes escritos de forma concatenada por diferentes poetas (derivado de Haikai-no-Renga, “poema encadenado”), y convertido por la gracia de su espíritu inquieto en un arte elevado. El término haiku se le atribuye al poeta y crítico literario de finales del siglo XIX Shiki, quien le dotó definitivamente de entidad propia y singularidad. Revalorizado en los círculos culturales japoneses, a principios del siglo XX, por el camino de las traducciones del británico B.H. Chamberlain (profesor de la Universidad Internacional de Tokio), se introduce en la lírica occidental.

Expresiones fugaces de experiencias momentáneas inspiradas en la tradición sintoísta, y adoptadas por el halo filosófico del budismo zen. Imágenes de la naturaleza: la luz entre los árboles, el sonido del viento, el rumor del agua, las flores del crisantemo, el olor a aroma de cerezo, el canto de la cigarra, el vuelo de la alondra. El paso de las estaciones: el frío, la nieve y la lluvia en invierno; las mariposas, los sauces y la flor del ciruelo en primavera; los mosquitos, la cebada y los niños jugando en verano; el viento, las hojas enrojecidas y el primer rocío en otoño. Estampas de la vida cotidiana: el pescador que transporta el pescado, la mujer que barre el jardín, el monje que camina por los senderos de la montaña; la actividad humana en cada momento del día, lugares habitados que se van marchitando como el paisaje. Y la Luna bella y sugerente.

Existencia y obra viajan juntas por la senda del haijin, en general hombres entrados en años o ancianos, vagabundos al margen de la sociedad, nómadas sin residencia fija, sin trabajo fijo, sin familia fija, caminantes por ciudades y campos que hacen camino al andar, pobres, mendigos, solitarios, algunos célibes, algunos monjes, algunos eremitas, budistas; ocultan en seudónimos la inmodestia de su nombre, libres dentro de los límites de la indigencia… liberados de prejuicios y juicios sociales, no son como los demás, a quién le importa lo que ellos digan, a quién le importa lo que ellos hagan: «extraño y sorprendente ‘sembrador de poesía’ (dice Paz) que nunca (agrego) se queda a esperar los frutos de su obra” (escribe Alberto Silva). Maestros de maestros:  Matsuo Basho (1644-1694), primer gran maestro, rechaza la artificiosidad y el utilitarismo, lo inútil es lo más valioso. Yosa Buson (1716-1784), segundo gran maestro, refinamiento del haiku, indaga en la esencia de las cosas. Ryookan (1758-1831), substancia del zen, sobriedad y exquisitez, amor a la naturaleza y al calor humano. Issa Kobayashi (1763-1827), palabras dialectales, conversaciones cotidianas, celebración de los placeres sencillos. Masaoka Shiki (1867-1902), trascendente, autobiográfico, renueva la esencia básica del haiku tradicional.

De la calidad poética de todos ellos y de otros muchos, no todos japoneses, podemos disfrutar en estas antologías. El haiku forma parte del alma universal.
 

lunes, 7 de agosto de 2017

POEMA: “UN MAR DE LÁGRIMAS”.



  Cuando mires al mar, mírale a los ojos.
  - ¡Si el mar no tiene ojos, es todo lágrimas!
  Un mar de lágrimas.

  Los sentimientos con las velas
  blancas hinchadas por el viento
  navegan sobre la nostalgia en
  un mar de lágrimas
  vertidas por todas las miradas
  que naufragan tristes como una
  oración optimista y sin fe. 

martes, 1 de agosto de 2017

CUENTO ÍNFIMO.30

Confieso que he matado a mi padre, a mi madre, a mis hermanos, a mi esposa, a mis hijos; no me queda nadie de mi familia a quien matar. Aún así, jamás me he visto tan vivo como en un sueño desazonado por la ausencia de la muerte.

lunes, 17 de julio de 2017

DECIMOTERCERA NOCHE




23,00     ¡Dios no ha muerto! ¡Dios no ha muerto!, gritan desabridas 
                en el silencio de la noche las voces de quienes lo están matando.

23,05     ¡No me defendáis! Sonaron las palabras del trueno. ¡Nunca los  
               guardianes de Dios pueden asumir más poder que el mismo Dios!  
               ¡Nunca los guardianes de Dios pueden ser más importantes que el  
               mismo Dios! ¡Nunca Dios necesitó más guardianes que el mismo  
               Dios!

23,15     ¡Una palabra de ellos, una acción de ellos bastará para condenarme!

23,20     Si en la oscuridad de la nada aparece un fulgor, me enseñaron que 
                todo creador paga la factura de la luz a sus criaturas creadas.

23,25     Dibujó en la pizarra un triángulo de Dios rodeado de destellos,  
               como si en vez de un ojo fuera un átomo iluminado.


lunes, 10 de julio de 2017

lunes, 3 de julio de 2017

MANCHETTE & TARDI; “LA LOCA DEL LABERINTO”.



A la muerte de su hermano y su cuñada, queda al frente de la administración de la herencia. En homenaje a los fallecidos crea una fundación con sus nombres. Con pasta hace uno lo que quiere y un filántropo siempre tiene abiertas las puertas del elogio social. La institución benefactora sólo da trabajo a personas con minusvalías físicas o psíquicas. De acuerdo con esta política de integración laboral, a las puertas del manicomio la interna penada por cleptómana y pirómana monta en una limusina de lujo. “La loca” ha sido contratada para ser la niñera del heredero directo de la fortuna, sobrino del tutor, un chiquillo malcriado, impertinente, maleducado, desobediente que pide a gritos ser metido en vereda; o al menos esa parece su tarea. La realidad es muy otra, la realidad dice que forma parte de la trama de un secuestro por encargo; la chica debe servir como chivo expiatorio, así lo dictaminan tres huellas del delito: una cabaña escondida en el bosque, una nota pidiendo el rescate y una carta que inculpa a quien no tiene la culpa. Cuando todo esto termine, liquidar al chico y a la niñera, simular un asesinato y un suicidio. Pero un secuestro es muy arriesgado, ¿no sería más fácil matar al niño sin escrúpulos?; un secuestro puede salir mal. Y sale mal.

En el recinto ferial un tipo se aproxima con una pistola camuflada bajo el periódico, su rostro no parece muy amable. El instinto de presa de quien ha vivido acosada por las alimañas avisa, ¡hay que emprender la huida sin desperdiciar un segundo! Correr entre la gente, entre los feriantes, entre los puestos y las atracciones, aprovechar la estampida de la manada asustada por las detonaciones del cazador que ya sin tapujos empuña el arma y dispara a diestro y siniestro sembrado el caos; ¿¡son terroristas!? ¿¡son extremistas!?

La furia y la rabia acumuladas en el corazón y en la cabeza de la joven permiten sobrevivir, escapar de los secuestradores asesinos y de la policía. Un coche robado, el autobús, el tren, el avión, cualquier medio es bueno para alejarse de la muerte o de la cárcel y encontrar el refugio de los supervivientes. Como en la vida real, la codicia es una obsesión, gana quien debería perder y cuando un plan se jode, se jode de verdad. Lo que no consigue la educación lo consigue el miedo.    

lunes, 26 de junio de 2017

POEMA: “CAE LA TARDE”.



          Cae la tarde,
          azul, rojo, gris,
          lentamente,
          porque las tardes
          caen así
          lentamente,
          nunca caen de golpe
          salvo aquella que
          sea cuando sea
          esa aún no ha llegado.

          A la tarde que cae,
          azul, rojo, gris,
          poco importa que
          en soledad o
          en compañía,
          poco importa que
          conversar sea
          menos o más
          intrascendente,
          sobre los signos
          de la nonata
          noche inminente.

          Como siempre
          cae la tarde,
          azul, rojo, gris,
          lentamente,
          porque las tardes
          caen así
          lentamente,
          nunca caen de golpe
          salvo aquella que
          sea cuando sea
          esa aún no ha llegado.