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lunes, 9 de enero de 2023

FREDERIK POHL & C.M. KORNBLUTH; "MERCADERES DEL ESPACIO".

Ya sabes el dicho: "el poder ennoblece, y el poder absoluto ennoblece de un modo absoluto". Ningún poder supera a la publicidad, capaz de crear un mundo nuevo. La técnica publicitaria es un arte con base científica: ensaya, prueba, investiga, analiza, está íntimamente relacionada con las obsesiones y las neurosis de la sociedad a la que presta servicios; su finalidad consiste en convencer a amplias masas de gente sin que estas se den cuenta de que las están convenciendo. La publicidad debe ocupar el lugar correspondiente junto a la religión, la medicina y el derecho. El valor de la propaganda supera al valor de cualquier otra actividad. Las grandes compañías de publicidad son capaces de crear una necesidad donde no la hay, alimentan el deseo de comprar lo innecesario sin atender a la razón; la razón es peligrosa, no se puede confiar en ella, han renunciado a ella hace mucho tiempo y nunca la han vuelto a echar de menos. La propaganda es el medio capaz de desarrollar cualquier sistema para conseguir un fin: las ventas, para ello el cliente tiene que creer lo que la publicidad quiere que crea. Se emplean sistemas que proyectan directamente el anuncio en la retina del ojo; brillantes imágenes de una cadena de planetas explotados por las megacorporaciones industriales y económicas responsables de la grandeza de la civilización. 

El gobierno desea continuar con la expansión por el espacio. La raza humana necesita a Venus, un planeta virgen, nuevo e intacto. Venus es una zona salvaje, precisa de conocimiento y coraje para poder dominarlo; se proyecta enviar un arca para mil ochocientos hombres y mujeres con todo lo necesario para convertir el nuevo mundo en un nuevo hogar. Venus significa futuro, riqueza, materias primas, minas, turismo, negocios. La conquista de Venus obliga a un esfuerzo tecnológico, logístico e industrial sin precedentes, un sacrificio nacional histórico. Pero… ¿quién quiere viajar a millones de kilómetros para pasarse el resto de su vida metido en una cabaña de latón?, ¿quién desea convertirse en un trabajador de una empresa multinacional a la que debe todos sus derechos? La idea de instalar una colonia en Venus genera dudas entre los potenciales colonos y está dominada por un cierto derrotismo. Solución: se contrata a una compañía de publicidad que revierta la situación. 

Venus es el producto a vender, la marca de un plan propagandístico. Se estudian las colonias conocidas: clase de individuos que viven allí, densidad de población, distribución de grupos, conflictos sociales, grado de satisfacción, salud, ingresos, índices de mortalidad y sus causas, etc. se analizan, se extraen conclusiones para saber que programa hay que ofrecer y se establecen estrategias. Después se inyectan imágenes, sonidos, olores, gustos, texturas, vender el producto como quien inyecta una droga; y sobre todo palabras, las palabras son más eficaces, palabras que entusiasmen, que deleiten, que hagan soñar con viajes exóticos, extraordinarios, misteriosos, con espacios ilimitados, con mundos maravillosos. Palabras de deseos y esperanzas, palabras que realcen, glorifiquen y prestigien la decisión de ir a Venus. Los poetas son redactores de publicidad. Hermosos fragmentos líricos que sacudan los corazones y las almas de los humildes consumidores, cuanto más simples y menos se cuestionen la oferta mejor para los beneficios. 

"Éramos gente común. Nos gustaba la Tierra. Nos gustaban los placeres terrestres. Pero eso no nos bastaba. Queríamos ver nuevos mundos, conocer cosas nuevas… Estamos muertos, pero hemos visto mundos lejanos y hemos aprendido cosas nuevas. No nos tengan compasión".

lunes, 18 de diciembre de 2017

VV. AA.; “VIAJEROS DEL TIEMPO”.

Viajeros del tiempo, agrupa una colección de los mejores relatos de ciencia ficción publicados en Estados Unidos durante el año 1974, de hecho el título original de la antología es The best Sciencie Fiction of the year 4; pero a diferencia de la edición en inglés, el presente volumen en español recoge ocho narraciones y, eso sí, el prólogo de Terry Carr autor de la primitiva selección.

Algunos de estos relatos cumplen con la premisa de considerar la literatura de ciencia ficción como un género didáctico, de anticipación, atento a las preocupaciones sociales y políticas del mundo actual; reflexionan sobre el futuro de la crisis energética, la ecología, los conflictos sexuales y otras transformaciones sociológicas que miran más allá del presente, ofreciendo posibilidades que los seres humanos de hoy desconocemos. Las historias, algunas de ellas bajo el influjo de la huella del terror lovecraftiano, manteniendo cierto toque humorístico, han soportado sin ajarse el paso del tiempo. Nutren esta selección las sucesivas narraciones:

Frederik Pohl. “We purchased people” [Nosotros los comprados]. Cuerpos comprados para servir como medio de comunicación remoto entre civilizaciones interplanetarias, vendidos a unas criaturas extraterrestres de aspecto nauseabundo, que nunca mienten, inflexibles en sus ideas, que no amenazan, ni sobornan, ni recompensan, que jamás hacen una promesa que no vayan a cumplir. ¿Qué clase de seres son estos? (11º Locus 1975).

Larry Niven. “The hole man” [El hombre del agujero]. Exploración a Marte. El proyecto de investigación incluye un estudio de las superficies marcianas, destinado a localizar lugares de aterrizaje. Encuentran, sin embargo, una base abandonada con señales de seguir funcionando, una riqueza científica a la que poder sacar partido. (1º Hugo 1975. 2º Locus 1975. 41º Locus all time poll 1999).

Robert Silverberg. “Born with the dead” [Nacidos con los muertos]. Cuando estaba viva ella fue una parte de él y él una parte de ella, ambos habían asumido que sería así para siempre, hasta el momento de su muerte inesperada. La muerte no es el final sino más bien la continuación natural de la vida. Es posible liberarse de los lazos del mundo y encontrarse más allá, con mayor vitalidad incluso que cuando estaban vivos. (1º Locus 1975. 1º Nébula 1975. 2º Hugo 1975. 22º Locus all time poll 1999).

Ursula K. Le Guin. “The author of the acacia seeds and other extracts from the journal of the association of therolinguistics” [El autor de las semillas de acacia y otros extractos del diario de la sociedad de zoolingüistas]. ¿Qué es el lenguaje? La ciencia de la zoolingüística contesta con su misma existencia. El lenguaje es comunicación. ¿Por qué los zoolingüistas estudian sólo animales y no plantas?, porque las plantas no se comunican y suponen un campo menos prometedor en sus carreras. ¿Seguro qué no se comunican? En torno a la frase encontrada en la semilla 31 se desatan multitud de especulaciones. (4º Locus 1975).  

Bob Shaw. “Dark Icarus” [Ícaro de las tinieblas]. Tornando en contra la propia gravedad de la Tierra, el vuelo individual se ha hecho posible. Cualquier persona puede volar por los aires, incluso mejor que los pájaros, es algo fácil, divertido e imposible de controlar.

Philip K. Dick. “A Little something for us tempunauts” [Ligeras acotaciones sobre los temponautas]. Todo lo que había contado la televisión de aquellos tres sobrevivientes era una historia inventada. Están viviendo en un circuito cerrado, dando vueltas y más vueltas, tratando de resolver el problema de legar al mundo un maravilloso peso: el temido y agotador milagro de la vida eterna. (18º Locus 1975).

William Tenn. “On Venus have we got a rabbi” [En Venus tenemos un rabino]. En aquel tiempo el viaje a otros sistemas planetarios duraba toda una vida entera, los niños nacían a bordo de las naves y la gente vivía enclaustrada en ellas. Un rabino visita Venus en su afán de conocer la existencia de las diferentes comunidades zoomorfas de la galaxia clasificadas como judaicas. (5ºLocus 1975).

Roger Zelazny. “The engine at heartspring´s center” [El centro del resorte primordial]. Habitante de una zona escasamente frecuentada desde que se convirtió en colonia eutanática (cuyo fundamento es la eutanasia), un boceto humano, un medio hombre, un cyborg inmortal establece relación con una mujer que no quiere morir, que huye para conseguir su propósito. (2º Nébula 1975. 5º Locus 1975).

«Si algún mérito tiene la ciencia ficción, éste radica en que ha de saber tocar resortes que no pueden o no deben tocarse en otros géneros de ficción». (Terry Carr).

lunes, 16 de mayo de 2016

LOIS McMASTER BUJOLD; “EN CAÍDA LIBRE”.

Experimento de bioingeniería, resultado: creación de una nueva especie, se denomina Homo Quadrimanus o simplemente cuadrúmanos. Seres humanos modificados genéticamente para tener cuatro manos en lugar de dos manos y dos pies, fueron diseñados para vivir y trabajar en estaciones espaciales en ausencia total de gravedad; adaptados perfectamente al medio, en esas condiciones, son superiores en todos los sentidos a cualquier otra especie. Legalmente no son mutantes, ni son humanos, están clasificados como “cultivos de tejido experimental post-fetal”. Son trabajadores modelo de productividad, nunca piden permisos, nunca cogen vacaciones, nunca abandonan, son tan saludables que nunca enferman; trabajan sin parar, el trabajo es toda su vida. No se les paga en dinero, sólo se les mantiene. No se les considera empleados, forman “equipos de capital” organizados para realizar grandes trabajos colectivos, integran una cadena de montaje que reduce los costos de rotación del personal. Comparten hábitat tecnológico siendo dependientes los unos de los otros. Cuidadosamente desarrollados por el departamento psicológico de la Compañía, su comportamiento propende a juntar las energías necesarias para llevar a cabo una tarea aburrida pero necesaria. En un mundo marginal, donde se encuentran únicamente las bases destinadas a ensamblar naves y construir instalaciones de transferencia en el espacio, viven explotados y esclavizados, tratados como objetos, estrechamente controlados, sin necesidad de utilizar madres portadoras de embriones implantados se les puede ordenar autorreproducirse cuando las necesidades de más mano de obra barata lo precisen. El único punto débil es que, como todas las herramientas, tienen fecha de caducidad; cuando una nueva tecnología de gravedad artificial los deja obsoletos, los directores se plantean si matarlos o esterilizarlos y mantenerlos hasta su extinción. Puesto que ya no es rentable mantenerlos, se convierten en sacrificables. 

No entienden que hicieron mal en su trabajo. Se sienten confundidos, atrapados, desesperados; la única falta que han cometido es que se han vuelto tecnológicamente arcaicos. Acostumbrados desde su origen a vivir en una situación de esclavitud, casi no tienen iniciativas libertadoras. Incapaces de romper las reglas de la explotación empresarial, necesitan al guía, al pastor, al mesías que les ayude a revelarse y escapar. El ingeniero asignado para enseñarles los procedimientos de control de calidad en la construcción de estructuras espaciales, se encuentra en la disyuntiva de seguir con su trabajo en la compañía acatando las leyes que él juró y colaboró en promulgar, o enseñarles a ser libres saltándose la legalidad. Contra todo pronóstico de lo que iba a ser su misión y las buenas expectativas para prosperar en su carrera, se enfrenta a un dilema moral: lealtad a su empleador o lealtad a su ética. Se impone el acto heroico sobre las ambiciones humanas.

¿Qué decidir, vivir en la resignación o luchar contra ella? Vale la pena arriesgar, lanzarse al vacío, huir para siempre; no retroceder, no mirar atrás. Sed fuertes. Preparad las mentes, porque “la suerte favorece a las mentes preparadas”. No temer a los problemas, los problemas son el inicio de un nuevo futuro. Tendréis que seguir trabajando, pero será para vosotros y para vuestros hijos, la próxima vez no habrá nadie que os diga lo que tenéis que hacer. Seréis los únicos responsables de vuestras vidas.

martes, 22 de diciembre de 2015

ALFRED BESTER; “¡TIGRE!, ¡TIGRE!”.

Jauntear, v. “Transportarse de forma instantánea de un punto a otro utilizando tan sólo la simple voluntad del viajero”, (sedipedia). El término se debe al doctor Jaunte.

Características del jaunteo:

- Una persona no puede jauntear desde un punto de partida desconocido a un destino desconocido, ambos deben ser conocidos, memorizados y visualizados.

- Se requiere concentración y fe para desarrollar la acción con plena consciencia y determinación. La duda frustra el movimiento pudiéndose derivar consecuencias indeseadas. En las fases de experimentación el 80% de los voluntarios (que se presentaron bajo amenaza de muerte) perdieron la vida.

- El viaje puede hacerse a través de tierra y agua, en saltos sucesivos que no pueden exceder de mil quinientos kilómetros.

- El espacio está cerrado al jaunteo, su uso queda restringido a la superficie de los planetas del sistema solar.

- Sólo hay tres formas de impedir que una persona jauntee: un golpe en la cabeza que produzca una contusión, el empleo de sedantes que impidan la concentración y la ocultación de las coordenadas de teleportación.

- El lema es: “pienso, luego jaunteo”.

Condenados a objeto de museo o interés de coleccionistas, los medios de transporte y los sistemas de comunicación; resueltos los problemas de movilidad, teniendo instalaciones de energía autosuficientes (que proporcionen calor y luz) y el jaunteo, las viviendas individuales o colectivas son construidas en el desierto, en los bosques o en las montañas, cada individuo puede residir donde le venga en gana. La humanidad vive confortable acostada sobre el filo de una navaja, en un mundo donde el teletransporte facilita el viaje instantáneo y las últimas técnicas psicofisiológicas, los implantes cibernéticos, permiten que el cuerpo y la mente se puedan resetear, en un mundo galáctico seudofeudal controlado por codiciosas corporaciones multinacionales. La avaricia rompe el saco, estalla una guerra cruel y horrible entre Los Planetas Interiores (Venus, La Tierra y Marte) y Los Satélites Exteriores; un conflicto bélico (como todos) ocasionado por el interés económico y las presiones políticas, que centran su punto de origen en los cambios de la organización social producto de la distribución de la población, como consecuencia del jaunteo. Pasado el tiempo de las guerras mundiales, se inicia el de las guerras interplanetarias.
   
Toda guerra ampara, fomenta y hasta justifica la venganza, colectiva o individual. No hay mejor escenario para que un tipo sencillo, paradigma del hombre común y corriente, único superviviente de una nave a la deriva en el vacío del espacio profundo, sentenciado a su suerte de náufrago por quienes le negaron el auxilio; jure y perjure reparación, castigo, desquite, tomarse la justicia por su mano colérica. La nave salvadora pasa rozando su posición ignorándole. “Me dejas para que me pudra como un perro. Me dejas para que muera. No, saldré de aquí, saldré. ¡Te seguiré!”. Rehúsa a aceptar la realidad, se rebela contra el fatídico destino, trata de obligar a la vida a seguir su propia regla. Cambia, saca toda la bestia que lleva dentro arrastrado por el yo psicótico, se convierte en una máquina implacable de venganza. Asesina, roba, viola, secuestra y cuando la fuerza bruta no es eficaz, adopta técnicas más sofisticadas, miente, manipula, extorsiona, traiciona, todo en pos de un objetivo, ningún precio es demasiado alto para llegar a él, ningún obstáculo puede interponerse en su camino, ni la prisión, ni las instituciones más poderosas del mundo, ni la dignidad humana de las personas a las que utiliza, nada puede parar su comportamiento despreciable. “El hombre que da prioridad a sus propias decisiones sobre las de la sociedad es un criminal”. La oscuridad, el silencio, la soledad, el tatuaje-máscara que arde bajo la piel de su rostro (metáfora perfecta del monstruo), se hacen intolerables. Cuando todas las culpas, todos los terrores, todas las vergüenzas, todos los rencores, todas las iras están a punto de estallar, no malgastar el tiempo en rezos; terapia, la planificación terapéutica diseñada para fundir la hostilidad: desentraña la verdad, aplaca las emociones feroces, ilumina un nuevo despertar. Sólo nosotros mismos nos podemos salvar de nuestras propias traiciones. El brutal asesino transmuta en héroe altruista, redentor de una sociedad perdida y sin rumbo, a punto de la aniquilación. La recompensa no es el dinero, ni el poder, es el honor. “Siempre existirá el pecado y el perdón. Nunca superaremos eso”.

jueves, 30 de abril de 2015

MIQUEL BARCELÓ; “CIENCIA FICCIÓN. GUÍA DE LECTURA”.

 El hecho de que la crítica literaria de toga académica e incluso muchos editores consideren a la ciencia ficción como un género menor, una literatura condenada a moverse dentro de los límites de un ghetto cultural (viene a ser como decir literatura para frikis); exige por tanto responder lo más certeramente posible a la pregunta, ¿qué es la ciencia ficción?. Algunos teóricos de la materia estiman que la cuestión tiene difícil respuesta, para los lectores de esta guía, el autor la precisa: una literatura de temas por encima de las formas; por tanto su eficacia literaria, su reconocimiento literario deviene de las ideas que desarrolla el argumento, su temática deriva directamente de la inexistencia de límites precisos y los enfoques que utiliza son fundamentalmente especulativos. La ficción especulativa elimina la rígida referencia a la ciencia y subraya el carácter de anticipación científica. Es más una fantasía científica que una ficción científica. Amplitud de temáticas que a lo largo de la historia y evolución del género va a permitir la génesis de gran variedad de subgéneros, cada uno con su etiqueta concreta: Los primitivos “romances científicos, donde se pone de manifiesto la voluntad de referirse a los contenidos científicos como base de la narración. La “Space Opera”, término acuñado por Wilson Tucker en 1941 para denominar un tipo de narración espacial, correlato con la tradicional novela de aventuras del oeste. El “hard SF” o ciencia ficción dura, muy en boga en los años cuarenta y cincuenta. La “soft”, en contraposición a la ciencia ficción más clásica científico-tecnológica, los años sesenta incorporan las ciencias sociales como la antropología, la sociología y la sicología; recibieron el nombre de new wave (nueva ola). El “ciberpunk”, considerado por algunos como una falsa novedad; a quien sigue un extendido etcétera: el “biopunk”, el “steampunk”, el “ucrónico”, el “retrofuturismo”, el “tecno-thriller”,… hasta llegar a un tipo de narraciones en las que predominan los aspectos meramente fantásticos en detrimento del racionalismo característico del género, y que (para alegría de puristas) con el paso del tiempo y el peso de las publicaciones se han desgajado de la ciencia ficción (no de sus premios mayores), creando un género aparte, con sus propias señas de identidad, bautizado como “fantástico” o “fantasía heroica” o novela de “espada y brujería”.

El tronco general de la ciencia ficción nos sitúa en un género nacido en Europa, escrito casi siempre en inglés, cuyo soporte en importancia y pervivencia es el relato corto y desarrollado en Estados Unidos. En el inicio nos encontramos con “Frankenstein o el moderno Prometeo” de Mary Shelley, obra considerada por algunos autores como el origen de la ciencia ficción. Sin lugar a dudas, el título de padre precursor se lo otorgamos al francés Julio Verne por sus novelas de anticipación científica. Y por descubrir gran parte de la temática de la ciencia ficción moderna, el honor de ser el fundador del género corresponde al británico Herbert G. Wells. En Estados Unidos, salvando la serie de aventuras “Bajo las lunas de Marte” publicada en 1912 por Edgar Rice Borroughs, nos encontramos con la figura de Hugo Gernsback, quien en 1926 edita la revista Amazing Stories dedicada íntegramente a la “sciencefictión”, a él se debe la invención del nombre y la consideración del nuevo género como una categoría separada dentro de la narrativa. Desde entonces el crecimiento es imparable, fluyen las ideas y los autores; el escritor checo Karel Capek en su obra teatral R.U.R. iniciales de Rossum´s Universal Robots, introduce el término robot tanto en la ciencia ficción como en el mundo tecnológico-científico. El periodo que va de 1937 a 1950 se ha denominado la “Edad de Oro” de la ciencia ficción, a ésa etapa Asimov la llamaba “Época de Campbell”. John Wood Campbell es un escritor de la década de los treinta, pero su papel protagónico en la historia del género proviene de su trabajo como editor; consideraba que una historia debía estar sólidamente basada en la lógica, bajo esa premisa abrió nuevos campos a la narrativa de ciencia ficción, como la antropología cultural, la sicología social, las comunicaciones cibernéticas, etc. Cuando Michael Moorcock asume el puesto de editor en la revista británica “New Worlds” se inicia la llamada rebelión de la “New Wave”, un estilo un tanto excesivo (como ocurre en la mayoría de las revoluciones) pero el balance final fue una evidente mejora en la excelencia literaria. A partir de los años setenta, el acercamiento al mundo académico confirma la seriedad en interés de la ciencia ficción como género adulto y de buena calidad. En las décadas posteriores, junto a temáticas contemporáneas con una especificación propia, se recuperan otras de la ciencia ficción clásica; a la vez que se anuncia la muerte del género por el creciente auge de la literatura fantástica y su paulatina separación del cosmos general de la ciencia ficción.

 Terminado el recorrido histórico, continuamos dando un repaso enunciativo a los diferentes satélites que navegan por la galaxia de la ciencia ficción. El curioso mundillo del “fandom” (del inglés, “fan kingdom” o reino del aficionado) de donde derivan los fanzines, que encontramos publicados varios tipos: los “newzines” recogen esencialmente noticias referentes al género, los “critizines” ofrecen críticas y comentarios de las diversas obras, y los “newsletters” publicaciones periódicas que proporcionan información general sobre una determinada asociación o grupo. Las convenciones, son reuniones de aficionados, críticos, editores y autores, donde se pronuncian discursos, se celebran mesas redondas, encuentros, etc. en torno a la ciencia ficción, una de las más famosas fue creada en 1965 e impulsada por la SFWA (Science Fiction Writers of America o Sociedad Norteamericana de Escritores de Ciencia Ficción) que agrupa a profesionales del género no sólo de los Estados Unidos. Los premios con sus diversas categorías, de toda la nómina de galardones relevantes que existen en la ciencia ficción, hay tres que destacan en fama y prestigio por encima del resto: Los premios Hugo, bautizados en honor de Hugo Gernsback, la votación es de carácter popular y libre, cuentan con el respaldo de la Sociedad Mundial de La Ciencia Ficción y el galardón tiene forma de cohete; los premios Nébula gozan de una merecida consideración porque, aunque no están exentos de posibles manipulaciones de grupos de presión, los votan los profesionales primando la calidad literaria, el premio tiene forma de una brillante nebulosa en espiral; los premios Locus, desde 1971 los falla el fanzine Locus como resultado de una votación entre sus lectores. La relación de la ciencia ficción con el mundo del cine, la televisión, la radio, el teatro, el comic e incluso la universidad o cualquier otro terreno audiovisual, académico y social. Tampoco falta una lista con datos de más de cien autores con una clara dedicación al género, y las reseñas y sinopsis de cien obras seleccionadas subjetivamente por su interés, relevancia y representatividad o por haber gozado o gozar del reconocimiento popular. Termina la guía haciendo un somero recorrido por el pequeño mundo de la ciencia ficción española, de escasa relevancia internacional, con revistas que aparecen y desaparecen, colecciones, editoriales y autores. 

Publicada en 1990, la guía no ha perdido su vigencia, aunque sería conveniente una actualización. Justifica el autor de la misma su publicación por la “Ley de Sturgeon” que determina que “el noventa por ciento de cualquier cosa es basura”. En realidad gran parte de la ciencia ficción (como ocurre en cualquier actividad de la creatividad humana) es irrelevante e incluso podría considerarse bazofia. Pero, no confundamos, la lectura de ciencia ficción complace mucho más al lector que lee para alimentar su propia afición que al lector común, exige un cierto esfuerzo de complicidad, recompensado, posiblemente, con una buena preparación para comprender, reflexionar y vivir los vertiginosos cambios que se dan en el mundo que nos rodea.

domingo, 20 de julio de 2014

ISAAC ASIMOV (SELECCIÓN VOL.1º); “LA EDAD DE ORO 1939-1940”.

Se suele considerar el año 1939, cuando John W. Campbell se hace cargo de la revista Astounding Stories, como la fecha y el hecho que inauguran la edad dorada de la Ciencia Ficción. La reconstrucción de esta historia a través de sus mejores relatos presentados en orden cronológico, supone el fundamento de la presente antología. Adviértase al lector interesado que en la edición original americana se publicaron dos tomos, dedicados cada uno de ellos al año correspondiente, recopilando 20 narraciones el primero y 19 el segundo. En español, el volumen que nos ocupa, fusiona los años, y los cuentos quedan reducidos a 14, todos ellos de buena factura, marcan la evolución del género y pertenecen a los autores más notables de ambas décadas.


AÑO 1939

AUTOR: Lester del Rey; pionero del amanecer de la Edad de Oro. Editor de revistas pulp, crítico y escritor; es reconocido como autor de novelas de ciencia ficción juvenil. OBRA: “El día ha muerto”; el destino del último hombre de Neanderthal incapaz de adaptarse al cambio evolutivo de un mundo dominado por el hombre de Cromañón.

AUTOR: Sprague de Camp; su figura cobró importancia en el apogeo de la ciencia ficción. Se tenía por un pensador racional y lógico. Estaba interesado por la lingüística, la historia antigua, y la historia y la filosofía de la ciencia. Cultivó obras en el campo de la ucronía. OBRA: “El hombre deforme”; la atracción principal en una feria de monstruos es un supuesto hombre mono capturado en las selvas del Congo, su pasado oculta una extraña anomalía biológica.

AUTOR: A.E. van Vogt; de nacionalidad canadiense, está considerado como uno de los más populares y complejos escritores del género. OBRA: “Destructor negro”; tiene el honor de ser el primer relato que publicó cosechando un gran éxito entre los lectores; tal fue el impacto causado que se toma como punto de partida de las décadas doradas el Astounding Science Fiction de julio de 1939, fundamentalmente por la publicación de esta narración inspirada en el viaje del Beagle de Charles Darwin. El argumento sirvió de base a una serie de películas de ciencia ficción: una criatura alienígena carnívora, semejante a un gato con tentáculos, destructiva y feroz acecha a la tripulación de una nave espacial de exploración humana.

AUTOR: Henry Kuttner; pertenecía a la asociación “Círculo de Lovecraf” autor de quien se consideraba mucho más que discípulo. Los críticos estiman que sus mejores trabajos fueron escritos en colaboración con su esposa, lo que resta méritos a sus logros individuales. OBRA: “El halo equivocado”; relato humorístico y satírico. Un ángel novato otorga por equivocación un halo de santidad a un humano que ni se lo merece ni lo quiere; un don odioso que interfiere en la vida de la gente común.

AUTOR: Theodore Sturgeon; es uno de los autores más insignes y antologados del universo de la ciencia ficción. Alcanzó su apogeo en la década de los cincuenta. Su influencia alcanza series (escribió guiones de Star Trek), películas y comic. OBRA: “Respirador de éter”; su primer relato publicado. La emisión en color de un programa de televisión es interferido por la presencia de inteligencias misteriosas, juguetonas y etéreas.

AUTOR: Nelson Bond; guionista de radio y televisión, publicista, destacado escritor de historias cortas en revistas pulp de los años 30 y 40. Es conocida su serie de cuentos de Meg La Sacerdotisa, donde introduce a uno de los primeros personajes femeninos protagónicos de la ciencia ficción. OBRA: “Peregrinación”; ¿cuál es tu deseo?, ¿serás una guerrera, una trabajadora o una madre criadora?, vivirás conmigo y estudiarás para convertirte en la próxima Madre del Clan. Una historia de amor en un mundo postcatastrófico.

AUTOR: Jack Williamson; considerado dentro del gremio de escritores norteamericanos del género, el segundo Decano, el segundo Gran Maestro, el segundo de todo después de Robert Heinlein. En el año 1942 publica un relato en Astounding Science Fiction donde acuña, para el campo de las ciencias, la palabra terraformación. OBRA: “Oh, estrella brillante”; un individuo capaz de hacer milagros busca la esperanza o la desesperanza, investigando en gruesos tomos sobre la relatividad física atómica y la parasicología, con el afán de descubrir la explicación racional a su don.

AUTOR: Robert A. Heinlein; ¿debemos ponernos de pie?, el Gran Decano, el Gran Maestro, el Gran Pope,… el Gran Gran por encima de controversias, ayudó a elevar los estándares del género a calidad literaria. OBRA: “Inadaptado”; la extraordinaria capacidad matemática natural que posee una mente pobre en educación, es capaz de realizar cálculos complejos que salvan el futuro de una colonia espacial en construcción.


AÑO 1940 

AUTOR: Fritz Leiber; amante de los gatos, polifacético personaje, predicador, profesor universitario, poeta, actor de teatro y cine, analista de ajedrez y padre de la literatura fantástica de espada y brujería. OBRA: “La pistola automática”; el arma es negroazulada, bastante pesada y con sólo apretar una vez el gatillo ocho balas del calibre 45 salen disparadas una tras otra sin solución de continuidad. Tiene la propiedad de adueñarse de la voluntad de quien la posee.

AUTOR: Robert Arthur; conocido como productor y guionista de radio y televisión, principalmente es un escritor de narraciones de misterio, algunas de ellas han sido publicadas en la serie “Alfred Hitchcock presenta historias de suspense”. OBRA: “Franqueo pagado al paraíso”; la carta que acababa de dar por perdida entra volando por la ventana, gentileza de un descabellado servicio de correos.

AUTOR: Oscar J. Friend; tocó casi todos los géneros de la literatura popular, el terror, el wester, el policíaco y la ciencia ficción; editor de varias antologías. En las décadas de 1950-1960 se convierte en uno de los principales agentes literarios de ciencia ficción y fantasía, entre sus clientes se encuentran las plumas doradas de Isaac Asimov, Robert Heinlein, Ray Bradbury, Robert E. Howard, Theodore Sturgeon y Frank Herbert. OBRA: “La carretera imposible”; un enigmático museo que fascina a los lectores muestra el proceso evolutivo de la tierra.

AUTOR: Theodore Sturgeon. (Por partida doble). OBRA: “It”; horror psicológico. Considerado como uno de los mejores relatos de ciencia ficción de todos los tiempos. OBRA: “Butilo para el respirador”; secuela humorística del ya referido relato “Respirador de éter”.

AUTOR: Strague de Camp (otro que repite). OBRA: “Su Eminencia”; las cuitas profesionales y vitales de un científico a quien aumentan artificialmente la inteligencia.

Joyas que pertenecen al patrimonio cultural de un género, relatos que han resistido la prueba del tiempo convertidos en obras maestras, clásicos sobre los que se han levantado las tramas y subtramas del edificio de la ciencia ficción, puestos a disposición del aficionado lector para familiarizarse con el ayer y disfrutar el hoy.

domingo, 9 de febrero de 2014

IAIN M. BANKS; “PENSAD EN FLEBAS”.

 La nave sin nombre, desprovista de tripulación humana, un híbrido mecánico construido con fragmentos y piezas procedentes de los desguaces de otras naves; la mayor parte de los sensores y los decrépitos sistemas de armamento y energía son defectuosos, el único componente perfecto es la poderosísima Mente. Existen razones suficientes para creer que la Mente pertenece a una nueva clase de Vehículos Generales de Sistemas (VGS), que están siendo desarrollados por La Cultura. El encuentro y captura de esa especie de superordenador, por cualquier civilización, puede suponer un triunfo económico y militar transcendental. Entra en juego la epopeya de dos pueblos galácticos:

El Imperio Idiran; cuyos naturales son llamados idiranos, seres asexuados (los órganos reproductivos desaparecen en el interior de su cuerpo), hermafroditas duales, cada mitad de una pareja impregna a la otra. Son astutos pero también estrechos de mente, lógicos, poco imaginativos, incapaces de sentir compasión, implacables y fríos en sus decisiones, desprecian el dolor con orgullo. Defienden la anacrónica vida biológica. Odian el exceso de curiosidad y se contentan con llevar una existencia flemática. Para ellos una nave es un medio de transporte, cuyo uso se destina a viajar entre planetas o como dispositivo de protección; el nombre de cada nave debe reflejar la naturaleza de su proyecto, sus deberes y el uso que se va a hacer de la misma. La única creencia de los idiranos carente de pruebas es que la vida tiene un sentido y un propósito, que existe un algo superior a quien puede llamarse Dios, y ese Ser Supremo desea una realidad mejor para sus creaciones; el Imperio Idiran persigue ese mismo objetivo, es por ello que se considera el brazo ejecutor de Dios. Guiados por su fe, los idiranos justifican la conquista de todas las especies a las que juzga inferiores, pretenden incorporarlas a su imperio fuertemente anclado en la religión y el comercio. El alto mando idirano considera la guerra, desde mucho antes de ser declarada, como una continuación de los sacrificios permanentes exigidos por la colonización teológica; la guerra modela, es una parte de la vida y del proceso evolutivo, sus rigores fortalecen la disciplina. Basándose en estas premisas beligerantes la civilización de Idiran lleva a cabo todas las alteraciones sociales y económicas necesarias para la contienda bélica.

La Cultura; cuenta con más de dieciocho trillones de personas, cada una de ellas está bien alimentada, goza de una excelente educación y posee una mente despierta y vivaz; llevan una existencia relativamente hedonista y libre de preocupaciones argumentada en su dedicación a la filantropía y las buenas obras. Componen una sociedad que aborrece toda clase de elitismo, que adora la ausencia de secreto y se aferra a sus absolutos: vida=bien, muerte=mal, placer=bien, dolor=mal. Presta poca atención a la sustancia de la fe; opina que la locura y las creencias religiosas comparten los mismos delirios. Sus gentes se encuentran más allá de las consideraciones prácticas y materialistas que se guían por criterios de riqueza o de posesión. Son lastimosos mutantes, un callejón sin salida evolutivo, servidores de las máquinas, están gobernados por artilugios tecnológicos; cada nave es para ellos una auténtica obra de arte y la demostración máxima de sus habilidades son los Vehículos Generales de Sistemas; los VGS mucho más que meras espacionaves de tamaño gigantesco, constituyen hábitats, universidades, fábricas, museos, astilleros, bibliotecas,… inmensas naves-mundo autosuficientes, independientes del exterior, productivas, embajadas técnicas e intelectuales de La Cultura, representan La Cultura, son La Cultura, instrumentos de paz no de colonización, ni de explotación, ni de guerra. La Cultura entra en la guerra como un mal necesario, como un compromiso moral desagradable, va a la que desde el principio fue una guerra de religión, no por ansias de conquista o de anexión de territorios, ni de venganza por la pérdida de vidas, maquinaria o recursos materiales, sino por algo mucho más valioso, para proteger la paz espiritual y conservar su ser, la única razón: defender la quintaesencia vital de su alma.

El Imperio Idiran considera a La Cultura una civilización en decadencia que, con su ejemplo, desea arrastrar a otras civilizaciones en su caída. Lo peor que le puede ocurrir a la galaxia es que La Cultura salga victoriosa de la guerra; es por eso que el pueblo idirano no se rendirá nunca, seguirá luchando hasta que el último miembro de su raza o de ellos sea exterminado: ¡vencer o morir! La Cultura demasiado civilizada y sofisticada para odiar a sus enemigos, intenta comprenderlos y comprender los motivos para superarles en ingenio y una vez vencidos, tratarles de forma que nunca más vuelvan a ser oponentes. Al final el cinismo de la guerra hace que unos y otros acaben pareciéndose. Sin tener una idea muy clara de por qué se empezó la contienda bélica, el escenario de las hostilidades se fue extendiendo hasta abarcar un volumen de cosmos cada vez más inmenso. La guerra moderna sobrepasa la escala humana, se puede atacar y destruir planetas enteros situados fuera del propio sistema solar a años luz de distancia, esta fuerza supone un poder de destrucción inimaginable.
 
La guerra se desarrolló durante cuarenta y ocho años, con muchas batallas, grandes campañas, intentos de alcanzar acuerdos de paz, famosas victorias, inesperadas derrotas, tensas pausas, errores trágicos, acciones heroicas, éxitos, fracasos, conquistas y reconquistas; el número de bajas entre población civil, soldados, máquinas combatientes y robot se cuenta por billones. Fue una guerra breve y de poca importancia, raramente su magnitud sobrepasó el 0,02% de la galaxia y afectó al 0,01% de la población estelar; aún así, las crónicas antiguas consideran que la contienda bélica entre el Imperio Idiran y La Cultura fue el conflicto más significativo de los últimos cincuenta mil años

miércoles, 8 de mayo de 2013

MONTSE DE PAZ; “CIUDAD SIN ESTRELLAS”.

Era una ciudad entre una veintena de zonas B. La B de biozona, islas autónomas densamente pobladas, capaces de autoabastecerse en medio de la nada. En este universo, aunque no sean de la incumbencia de los ciudadanos, también hay otras zonas, las zonas N: vertederos de residuos nucleares apartados y custodiados, las zonas A: emplazamientos militares, arsenales de armas y bases del ejército y las zonas Z: cuya ubicación y finalidad son un misterio. Queda trazado el mapa para introducir en el gps del argonauta lector. 

Bajo un cielo blanco de día y naranja de noche, llenándose las tripas de basura sintética, vive nuestro protagonista encerrado en su mundo virtual, trabaja en negocios de venta a través de la red y se divierte en ciberbatallas heroicas con simuladores de vuelo ultra-atmosféricos, entre sesiones de sexo con esplendorosas bellezas digitales proyectadas en tres dimensiones, y ya puestos delante de la pantalla ocupa el tiempo sobrante visitando foros de buscadores de antigüedades y grupúsculos de soñadores, refugios de chiflados cazadores de estrellas, como su madre acusada de quimérica, excéntrica misticoide, víctima de la delación de su esposo (hombre zafio e inculto, cuyo mayor gozo es emborracharse viendo una retransmisión deportiva) fue encerrada en un centro de terapias mentales y sometida a tratamientos de rehabilitación psicológica. Más peligrosas que las armas, las ideas subversivas deben ser perseguidas con especial ahínco, intoxican la mentalidad de los ciudadanos y promueven conductas antisociales, hay que extirparlas de raíz antes de que contaminen a la colectividad. Se enseña que la realidad es todo cuanto existe, encerrada en los límites de lo palpable, medible, comprobable donde la existencia sólo es “un intervalo biológico” carente de dramatismo, un acontecimiento natural consumado entre un principio y un final. Sin embargo se necesita demostrar si ese todo es mentira, si la única vida que prevalece, en la que le han obligado a creer es la verdadera. No soporta convertirse en un hombre a quien no respeta. Quiere saber, explorar el filo del abismo, asomarse al vértigo, allí donde dicen que no hay nada. La hoja de ruta señala escapar por los boquetes abiertos en los cinturones marginales y oscuros del mundo, dominados por las chabolas, las basuras, los delincuentes y los desheredados de la tierra. Laberintos de miseria, arrabales de desperdicios humanos, sumideros sociales ocultos para que a nadie importe. Atravesar la frontera blanca de niebla espesa, avanzar, avanzar, avanzar sin temor a las radiaciones, a los peligros, a las amenazas, huir para encontrar el edén, la lucidez y el pecado. Descubrir los olores, los colores, los sabores de la naturaleza, el mundo mítico que cuentan los iluminados estudiosos de las crónicas del pasado, con plantas silvestres, animales salvajes, cielos azules y estrellas brillando en la noche. ¡Existe! ¿Cuál es el fin de quererlo mantener escondido?, ¿a quién perjudica? Fuera de la ciudad monstruosa y cerrada se puede respirar, recrearse con la hermosura, sentir la tierra bajo los pies y recuperar los instintos perdidos. 

Cuando nos hacemos preguntas y buscamos respuestas, cuando aceptamos las diferencias, cuando hemos visto con nuestros propios ojos y hemos experimentado en nuestra propia piel que la realidad es mucho más de lo que nos muestran los manuales de Instrucción Básica, cuando aprendemos que se puede vivir de otra manera, nos convertimos en un peligro, no sólo porque sabemos que existe otro mundo mejor fuera de las alambradas, sino porque si se lo contamos a los demás es posible que no quieran vivir sometidos a una estafa. ¡Merece la pena intentarlo!

domingo, 26 de agosto de 2012

KIM STANLEY ROBINSON; “MARTE ROJO”.

 Albelo: 0,15. Diámetro: 6794,40 Km. Temperaturas: mínima -87ºC, media -46ºC, máxima -5ºC. Composición del núcleo: hierro y níquel. Pequeño astro omnipresente rojo. ¡Marte rojo!, símbolo de la pasión, la fuerza, la ira, el fuego, el conflicto y el corazón guerrero; durante milenios poder sagrado, atrae la atención humana convertido en quimera de la especulación científica, objetivo principal para la búsqueda de vida extraterrestre. Seco, árido, desértico, sin ecosistemas ni océanos, clima severo. Cañones de largos muros verticales aparentan lechos secos de un tiempo legendario, cumbres que establecen el record de altura del sistema solar, dunas inmensas, cráteres colosales, abismos ovales y escarpados, largas planicies llanas, guijarros de meteoritos negros, superficie herrumbrosa de metales y rocas oxidadas azotada por salvajes tormentas de sucio polvo rosado y arena anaranjada. Belleza extraña, hipnotizante, alienígena. De todos los planetas que giran alrededor del Sol es el más parecido a la Tierra: rota en sentido horario, presenta cuatro estaciones, el día dura 24 horas y 37 minutos, posee casquetes polares helados y mantiene algo parecido a una atmósfera. Glaciares, troposfera, canales subterráneos, contenedores de agua, tentaciones telúricas que ceban el deseo de conquista; si se puede hacer se hará, si la tecnología lo permite, si se dispone de transbordadores con la fuerza capaz de salvar la atracción gravitatoria terrestre e instalarse en la curva espacio-tiempo que los lleve a recorrer los 102 millones de kilómetros en afelio (punto de la órbita más alejado del Sol) o los 59 millones de kilómetros en perihelio (punto de la órbita más próximo al Sol), distancias máxima y mínima entre la Tierra y Marte. Un viaje de muchos meses que implica toda una vida. 
 
Una coalición de grandes potencias terrícolas firma el primer tratado: ninguna nación puede reclamar territorios en Marte, no se permiten actividades militares y todas las bases que se establezcan estarán abiertas a la inspección por parte de cualquier gobierno, ningún recurso marciano puede convertirse en propiedad de un único país. Se aprueba la misión de fundar colonias humanas con el fin de recoger datos y explorar el planeta rojo. El proceso de selección se desarrolla con precisión asimétrica y pulcra lentitud, se eligen 50 hombres y 50 mujeres, de ellos 35 norteamericanos, 35 rusos y una mezcolanza de 30 asociados internacionales (15 invitados por cada una de los dos principales socios), requisitos mínimos para formar parte de esa privilegiada comunidad de pioneros: dominio del inglés lengua franca de la legación, edad media 46 años, buena salud, personalidad tan extraordinaria como ordinaria, sobradamente preparados con experiencia acreditada en sus respectivos campos de trabajo (biología, ingeniería, geología, medicina, química, cosmonáutica, física, mecánica, psicología, etc.); inteligencias de primer nivel mundial entre ellos se encuentran algunos premios nobel. 

Los primitivos colonos marcianos son científicos, su trabajo, aplicando los conocimientos adquiridos, consiste en pensar realidades nuevas para un lugar ignoto y bello que no se puede comparar con ningún otro territorio que se hubiese conquistado antes. Invadir un espacio desolado donde la presencia humana es un hecho extraordinario. El propósito radica en proyectar un hábitat acorde con la realidad social de la que provienen, construir estructuras modelo de una sociedad, levantar ciudades reflejo de una organización social, fundar una colectividad que exprese los valores de un hogar más allá de las razones científicas. Edificios de colores, cúpulas de vidrio, granjas invernadero, carreteras serpenteantes, huertos de paneles solares, estaciones hidrológicas. Los climatólogos influyendo sobre el clima, los bioingenieros sobre los regímenes ecológicos, los geólogos sobre el sistema sísmico, equipos de robots cumpliendo órdenes, ejecutando labores aquí y allí. Transformar Marte hasta que Marte ya no exista: terraformar Marte, experimento de magnitudes épicas, un salto al vacío sin apriorismos, sin certezas, sin garantías, es creación, es ciencia en el más puro de los estados. Se estima que el tiempo necesario para obtener un planeta viable donde se desarrolle la vida humana oscila entre un siglo y 10.000 años, con pronósticos extremos que van de los 30 años los más optimistas a los 100.000 años los más pesimistas. Surge la polémica, se abre el debate, las posturas se radicalizan: comentarios editoriales, manifestaciones callejeras, discrepancias políticas, controversias científicas. Una minoría de convicciones vehementes apoya la no intervención, señala las repercusiones innecesarias y denuncia el desastre que puede suponer esa política medioambiental; van a destruir un paisaje único, puro y hermoso para nada, se puede vivir en él y estudiarle sin cambiarlo. Otra mayoría argumenta que forma parte de una empresa humana más grande, viajar al cosmos, adaptarse a otros mundos, adaptar otros mundos a nosotros; argumento que esconde intereses mercantilistas. Se descubren en Marte yacimientos de metales estratégicos en abundancia (cobre, plata, zinc, oro, platino) que vienen a paliar la grave escasez de ellos que padece la Tierra, un auténtico pastel para las naciones ricas, la salvación de las naciones pobres, el impulso de la floreciente industria aeroespacial, la posibilidad para las compañías transnacionales de amasar inmensas fortunas. Reforzar un régimen en el cual “la economía sirve para justificar la estructura de poder, es por ello que cuenta con un montón de apasionados creyentes entre los poderosos…, dinero igual a poder, el poder crea la ley y la ley forma gobiernos”, ser más rico significa ser más poderoso. 
 
Las encuestas revelan que la mayoría de los habitantes terrícolas y marcianos avalan el programa de terraformar Marte con todos los medios científico-técnicos y tan rápido como sea posible. Miel sobre hojuelas, los gobiernos consuman los anhelos, la terraformación se pone en marcha. Millones de personas en la Tierra quieren ir a Marte, la nueva frontera donde la vida vuelve a ser una aventura. Sobre Marte se proyectan todas las fantasías, estímulos intangibles, se busca un mundo alternativo donde crear una civilización independiente de las viejas, caducas y corruptas directivas terrestres. Quizás alcanzar la utopía de la tierra prometida. 

La vida se adapta siguiendo un acuerdo recíproco, el organismo y el entorno se transforman como partes de un todo. Marte nos dirá qué desea, qué necesita, qué quiere ser y nosotros tendremos que realizarlo; ¿o no?.

domingo, 27 de mayo de 2012

JOE HALDEMAN; “LA GUERRA INTERMINABLE”.

Hombres y mujeres seleccionados aplicando parámetros estrictos: medidas antropométricas de parecida apariencia, un físico excepcionalmente sano y fuerte, altos pero no gigantescos, musculosos sin ser hercúleos, sobradamente inteligentes (coeficiente de inteligencia superior a 150) pero no dados a las cavilaciones críticas; personas de cuerpo duro y mente rápida entregados a demostrar una disciplina absoluta; la flor y nata atlética e intelectual de la sociedad, escogidos para la gloria, llevan el orgullo de defender a la humanidad contra la amenaza de una raza alienígena. Aprenden todas las posibles maneras sigilosas de matar a un enemigo (en las lecciones prácticas se usan cobayas humanas, actores convictos a quien se les ha lavado el cerebro son asesinados de verdad), se les enseña a manejar con pericia cualquier modelo de arma, desde la más sofisticada pistola de rayos laser hasta la rudimentaria navaja trapera, se convierten en expertos en demoliciones y voladuras de edificaciones e infraestructuras, y se acostumbran a vestir el uniforme de guerra, el traje de camuflaje confeccionado con una tela que se adecúa a los cambios de color del paisaje, la prenda es alimentada por fragmentos de plutonio, acumuladores de combustible que proporcionan energía para muchos años. Pasan por todas las unidades del ejército y una vez adiestrados en la técnica, la táctica y la logística militar están listos para dar el salto colapsar, el viaje por el hiperespacio a la velocidad de la luz recorriendo inmensas distancias intergalácticas en el desempeño del mandato asignado. 

Ocupan planetas inhóspitos, lugares estratégicos donde combatir al enemigo en condiciones extremas, frentes de batalla donde espera la muerte (de cada 60.000 soldados sólo el 1,2% logrará sobrevivir durante 10 años). Una guerra se gana gracias a la enmarañada interrelación entre victorias militares, presiones económicas, maniobras logísticas, espionaje del enemigo, intereses políticos, censura de los medios de comunicación, manipulación informativa y anestesia moral de la conciencia ética. La misericordia es un lujo, una debilidad que no se puede permitir. Para facilitar la acción, los soldados bajo el influjo de una terapia de sugestión poshipnótica acatan la orden de aniquilar a cuantos miembros puedan de la otra especie inteligente, cumplir con la misión satisfaciendo la imagen del guerrero ideal, matar, luchar, luchar, matar sin importar uno mismo ni mucho menos los individuos que se tienen enfrente, que cada vez más parecen venir del futuro. Pero cuando cesa la inercia atroz del efecto condicionante, conscientes de la sangrienta realidad, sienten una soledad nauseabunda, un aturdimiento culpable, parece imposible haber cometido semejante carnicería. Algunos soldados enloquecen y otros se vuelven adictos a las drogas tranquilizantes con el fin de adormecer el recuerdo de los miles de asesinatos perversos ejecutados sin atenuantes. ¡Nunca habían deseado ser soldados, nunca lo desearían! ¡No hay gloria en la guerra! El mal, el dolor, el miedo, el odio, la frustración, la confusión, la futilidad, la desgracia, ¿dónde, cuándo y cómo empezó todo este espanto?, ¿por qué se mantuvo durante más de mil años? Comenzó por el absurdo absoluto de la estupidez maledicente, por la falsedad de un malentendido provocado:
detener una supuesta amenaza extraterrestre, perseguirla por el cosmos para evitar ¿qué?... Se enquistó en el tiempo porque la costumbre interesada anulaba cualquier solución lógica, porque se necesitaba la existencia del enemigo para justificar la propia existencia y porque la verdad era que el crecimiento y progreso del sistema económico desarrollado en la Tierra requería de la guerra. El mundo podría haber sido mejor si los humanos lo hubiesen tratado con más generosidad que codicia.

sábado, 6 de noviembre de 2010

ARTHUR C. CLARKE; “LA CIUDAD Y LAS ESTRELLAS”.

Hubo un tiempo en el que la raza humana recorría el universo, era libre para ir y venir por los caminos de la galaxia y explorar las esquinas de otros mundos. Eso fue, echando cuentas, hace un billón de años, plazo en el que los hombres pusieron puertas al campo cósmico para vivir en la Tierra, recluidos en una ciudad de diez millones de habitantes que ni nacen ni mueren, sometidos, en La Casa de la Creación, a un perpetuo lifting de cuerpo entero ni se crean ni se destruyen sólo se transforman en ellos mismos (si la naturaleza lo hace, también lo puede hacer el hombre, se analizan, se estudian, se preservan los datos que definen a un ser humano específico y con ellos recrear una y otra vez el original), en sus mentes guardan infinitas escenas de otras vidas, recuerdos de existencias anteriores repetidas durante miles de años. Derrotada la enfermedad, sometidos el miedo al vacío de la muerte y al caos del espacio, inmortales y seguros viven la quimera de la felicidad obteniendo todo lo que necesitan sólo con aplicar el pensamiento adecuado (imaginas sillones y amueblas la habitación ahorrándote el viaje al Ikea, fantaseas aventuras y se hacen realidad mientras dura el sueño); exentos del placer sensorial por lo tanto carentes de actividad sexual e indiferentes a la curiosidad y a la ambición por conocer, alejados de las culturas inferiores para no contaminarse, vegetan en una sociedad inmóvil regida por una computadora central, a merced de las máquinas, permanecen estancados hasta que entra en escena el ser diferente, la única criatura nacida en la Tierra en los últimos diez millones de años que no ha tenido una existencia previa, el inconformista explorador que emprende el viaje más trascendental jamás realizado por un ser humano durante miles de siglos, el héroe obligado a cumplir con su destino: navegar al corazón de la galaxia para encontrar la respuesta al origen de los mitos, la verdad de las imposturas que crearon una civilización encerrada en sí misma tan dilatada en el tiempo. Una larguísima odisea para resolver el misterio del pasado y ayudar a comprender el presente.

Novela intemporal de la mejor ciencia ficción (imperios decadentes, aventuras galácticas, naves espaciales, robots, diversidad planetaria) entretenida y sugerente (realidad virtual, nanotecnología, superordenadores, alimentos sintéticos, comunicación telepática). Lectura apta para todos los públicos sean o no amantes del género.

sábado, 25 de septiembre de 2010

DOUGLAS ADAMS; “GUIA DEL AUTOESTOPISTA GALÁCTICO”.

De entrada tres perogrulladas hay que escribir de esta obra: ha sido explotada hasta la saciedad (radiocomedia, cinco libros, serie de televisión, película, comic, videojuego, prendas y cacharros varios) ergo nada queda por descubrir; segundo, pertenece al género de la ciencia ficción, caricaturesca y bufa todo lo que se quiera pero pura ci-fi, sin nada que envidiar a otras obras hermanas de naturaleza que pasan por más sesudas; por último, la Guía del Autoestopista Galáctico es una especie de Wikipedia cachonda del cosmos contenida en un, más o menos, e-book, actual a tope.

La comedia levanta el telón con una tragedia apocalíptica, apenas una leve explosión en la inmensidad del universo; el planeta Tierra es destruido en menos que canta un gallo para permitir la construcción de una autopista galáctica, no somos nada, la raza humana y su hábitat pueden ser borrados en un instante sin que por ello se alteren las fuerzas del espacio infinito. A partir de aquí el lector se teletrasporta a una aventura cósmica que protagonizan, un terrícola perplejo, su amigo un ET humanoide poseedor del libro La Guía del Autoestopista Galáctico (ambos actores sobrevivientes del gran Armagedón), un expresidente de la galaxia bicéfalo, juerguista, ladrón y aparentemente idiota, una astrofísica curiosa (la única mujer humana salvada antes de que la Tierra hiciera patapum) amante del expresidente y amor imposible del terrícola, un robot paranoico y maníaco depresivo que se siente infravalorado, un ordenador vitalista con vocación de mamá clueca y, claro está, no se puede hacer una paella sin una buena paellera, una nave espacial con la que vagabundear entre las estrellas, para escapar de la poesía del jefe de los Vogones tan mala es que puede matar a quien la escucha o explorar el increíble planeta que nunca existió donde se construían por encargo planetas de lujo para ricachones descontentos con los mundos que habitan; viajar sin pretender que el viaje sea educativo, ni civilizador, ni siquiera que suponga un proceso de descubrimiento personal, con el sólo fin de disfrutar, de regocijarse de estar vivito y coleando lo que no impide que se busquen las respuestas a las preguntas esenciales de la vida; aquí reside la contradicción que con la misma naturalidad del correr de una gacela hace del esperpento lo cotidiano. Narración absurda, surrealista manteniendo la lógica del fino humor que nos arranca sonrisas y cavilaciones sin darnos cuenta.

Para alivio de tanto cinismo grosero que es celebrado como humor inteligente, se agradece la lectura de esta novela. Magnífica terapia para descomprimirse de los avatares cotidianos; una vez que cierras el libro te sientes feliz y contento.