lunes, 27 de agosto de 2018

POEMA: “LADRIDOS DE PERROS”.


     Ladridos de perros
     aúlla la tierra en la medianoche.

     Quien sabe sobrevivir
     a la risa de los hombres salvadores
     retorna al apacible vientre de la ciénaga.

     Sin juzgar todo abandono de lo humano
     ¡benditos sean los lamentos del suplicio!

     Despojados del miedo a la pesadilla
     ¡el mundo debe ser creado de nuevo!
     gritan las voces de los ángeles salvajes.

lunes, 20 de agosto de 2018

TRIBULACIONES (XXVIII)


Medio(fatuo)cridad:

Yo soy más de lo que soy y mucho más de lo que los demás creen que soy, soy orgulloso, soy arrogante, soy engreído, soy soberbio, soy ambicioso, soy yo por encima de todo y nadie está a mi nivel; mi éxito es el triunfo de mis méritos, mi fracaso es el error del demérito de los otros. Soy la insolencia que acompaña a la ignorancia, soy la envidia que acompaña a la falta de talento, soy la copia que acompaña a la imaginación vacía, soy la subordinación que acompaña a la carencia de un pensamiento propio. Soy un necio trepa, ambicioso y astuto. Carezco de comprensión, discernimiento y sabiduría. Soy hipócrita, vendo imagen, me promociono a mí mismo y me rodeo de créditos que me ensalzan y de juicios que me dicen lo que quiero escuchar. Quien no alaba mi obra es un inepto. Repudio la autocrítica, esquivo la verdad. Mi lógica convierte un cuento de hadas en una bufonada tramposa, insípida, gris y vulgar: ¡sí, yo soy la medio(fatuo)cridad!

Una sociedad medio(fatuo)cre tiene gustos medio(fatuo)cres, placeres medio(fatuo)cres, costumbres medio(fatuo)cres, valores medio(fatuo)cres y leyes medio(fatuo)cres; eleva a la cúspide del poder, de la gloria y de la fama a la medio(fatuo)cridad. Una carrera de ratas inmune a la conciencia del naufragio.

lunes, 13 de agosto de 2018

CUENTO ÍNFIMO.38

Aquella interminable noche la esperanza vestida de soledad cerró la puerta con la penitencia de seguir amando.

lunes, 6 de agosto de 2018

BORIS VIAN; “VERCOQUIN Y EL PLANCTON”.


¡Vamos a divertirnos! A las pesadillas pongámosles sueños. Que la noche sea de celebración, de gozo, una apoteosis interminable; la transversión de las limitaciones que impone la realidad cotidiana, el reverso del atroz contexto histórico en el que les ha tocado vivir a una generación de jóvenes insatisfechos (¿Cuándo la juventud ha pecado de satisfacción?). La extraversión del caos se adapta mejor a las necesidades expresivas de evasión de la amargura, del desaliento, del hastío.

Entras por un jardín privado hasta una casa llena de gente. Te dejas llevar en busca de la sorpresa, ¡sorpréndeme!, pero no hay sorpresa, encuentras lo que esperas: música que suena a todo ritmo, chicos y chicas bailando a todo ritmo, el alcohol bebiéndose a todo ritmo, sustancias a todo ritmo, ligoteos a todo ritmo; humanidad que se reparte a todo ritmo por salones, dormitorios, servicios, pasillos, escaleras, terrazas, ocupa cualquier rincón; una plaga inmersa en el delirio festivo. Comparsas de personajes excéntricos desfilan del desorden al descontrol, de la farsa a la burla envueltos en la incertidumbre de lo fugaz, la sensación de lo efímero, las risas de la esperanza, el ¡A vivir que son dos días de vino y rosas!

¡Damos la bienvenida a la amistad y al amor! Basta una fracción de segundo para que la mirada encuentre la belleza, y el corazón el amor pleno, intenso, apasionado; un delirio alocado si quiere usted, pero sin perder la compostura que en el jazz la improvisación no está exenta de formas. Mostrando seguridad, con autoconfianza; da su permiso mi ocupadísima excelencia, venía a pedirle la mano de la mujer a la que amo, ruego me permita cumplir mi sueño de casarme con ella. En horas de trabajo, asuntos de trabajo, ¿traen terminado el encargo del que se tienen que encargar?, entonces, vuelva usted mañana, ahora estoy atendiendo una llamada de teléfono interminable o reunido tratando un asunto estúpido. Víctima de la paquidérmica tiranía de la burocracia funcionarial: oficinas, despachos, departamentos, secretarías, subsecretarías, jefes, subjefes; integrantes de la pirámide parasitaria. Sacude estopa mordaz, irónica y sarcástica al orden reglado de la mediocridad.

Lees y vas venciendo la resistencia psicológica, te vas sintiendo primero un espontáneo, luego un visitante y al final un participante de la parodia literaria. ¡A tomar vientos la rutina diaria! ¡A tomar vientos lo racional! ¡Espontaneidad! Si te apetece hacer algo absurdo, hazlo. El mundo debería ser una fiesta total de la que todos participemos, una exhibición pirotécnica de luz y color con una hermosa traca final.