lunes, 6 de noviembre de 2017

FLANNERY O´CONNOR; "CUENTOS COMPLETOS".



Espacio geográfico, sur de Estados Unidos, predominio del paisaje rural (granjas, pueblos, campos) sobre el urbano (industrias, metrópolis, asfalto). Cara y cruz de una misma moneda, opuestos el uno al otro; un mundo moderno, secular, progresista que camina de cara al futuro económico, social y político, en contra un mundo religioso, inmovilista, anclado en costumbres y tradiciones arcaicas. Plantaciones agrícolas, pequeñas destilerías clandestinas, calles con edificios de ladrillo rojo, todos iguales, donde se escuchan los himnos de los devotos y es difícil hacer amigos. Visión de una cultura provinciana, oscurantista que acentúa su énfasis en el pecado y la salvación arrinconando el humanismo liberal. Sociedad claramente definida: «en la base del montón estaban casi todos los negros», «un poco más arriba la gentuza blanca», «encima los que tenían casa propia», «por encima los que tenían casa y tierras» y en todo lo alto «la gente con mucho dinero con casas mucho más grandes y muchas más tierras». Narraciones no tanto de damas y caballeros, sirvientas y criados, como de una clase media baja, ruin, empobrecida, racista, ignorante, cuyo orden y creencias se ven trastocados; «ha desaparecido el viejo mundo, las viejas costumbres han caído en desuso». Espacios ensimismados de una aparente tierra prometida en la que anida el mal, el dolor y el odio.

Descripción de personajes variopintos sumidos en la desolación que se aferran al clavo ardiendo de la redención espiritual, la fe placebo de liberación; de alguna manera hay que dar sentido a los cambios que nos somete la vida. Cualquier movimiento que perturbe su letargo representa una amenaza, un hoyo profundo en su educación, un apocalipsis personal. Seres humanos tal vez grotescos, posiblemente perversos, inequívocamente trágicos; embaucadores, oportunistas, estafadores, farsantes, víctimas inocentes. Gentes condenadas a desangrarse en un terrible destino, incapaces de alterar el rumbo. Humanidad degradada y mezquina. No pueden faltar los conflictos raciales, el clasismo cultural, la violencia sórdida, las disputas familiares, los roles de género, la hipocresía religiosa, los golpes de suerte, la libertad frustrada y otros asuntos; desagües de los miedos individuales convertidos en colectivos.
 
Historias (a veces apocalípticas, casi mitológicas) con sello personal, que escarban dentro de los personajes principales o secundarios, hijos de un entorno que determina su psicología y modifica sus vidas. Inquietante, aguda, salvaje sin perder la sutileza, el matiz y la delicadeza, captura los detalles de la decrepitud social convertidos en sátira moral, sin sermones ni moralejas.

Como es lógico en una publicación que recopila los cuentos completos de un autor, las tramas tienden a repetirse y la calidad es desigual manteniendo siempre un tono medio-alto (algunas narraciones son excelentes), lo que no quita méritos al conjunto de una obra de imprescindible lectura.