lunes, 30 de octubre de 2017

POEMA: “YO PROTESTO”.



Yo protesto.

Protesto contra la inocencia robada.
Protesto contra la realidad sin mitos.
Protesto contra la abulia amable.
Protesto contra las esperanzas vulgares.
Protesto contra la luz que se enciende en un instante asombroso.

Protesto contra los riesgos calculados.
Protesto contra los mundos posibles.
Protesto contra los salvavidas del alma.
Protesto contra los paraísos feroces.
Protesto contra los que nos niegan los sueños inalcanzables.

Yo protesto.

Protesto contra el orgullo sentado a la derecha del imperio del Padre.
Protesto contra la soberbia de la penitencia impuesta al pecado.
Protesto contra las voces de la fe y los gritos del dogma.
Protesto contra los que crean a Dios a su imagen y semejanza.
Protesto contra los privilegios sagrados y las responsabilidades divinas.

Protesto contra la virtud que besa el anillo de oro.
Protesto contra la larga agonía de mis ángeles custodios.
Protesto contra las masas silenciosas y sus necios políticos.
Protesto contra las indiscretas verdades y las burdas mentiras.
Protesto contra el pensamiento supremo en la noche de la humanidad.

Yo protesto.

Protesto contra las pasiones tibias.
Protesto contra los ojos encendidos por el desdén.
Protesto contra las palabras que explican el origen del mundo.
Protesto contra toda llave que abre un secreto.
Protesto contra aquellos que hablan del amor con la seguridad de quien lo comprende.

Protesto contra las puertas y las ventanas cerradas
Protesto contra los días negros del calendario.
Protesto contra los barrios de cristal que escupen a las chabolas.
Protesto contra los árboles sin hojas y los estanques sin barcos de papel.
Protesto contra la mala suerte de los que siempre tienen mala suerte.

Yo protesto.

Protesto contra mis años perdidos siendo nadie, queriendo ser alguien
al consejo de mis mayores.
Protesto contra el tronco de la vida convertido en cenizas.
Protesto, en suma, antes de que se me aburran las protestas, contra una vida 
perfecta, sin problemas, sin errores que al morir no deja ningún recuerdo.