Hay pecados para los que no existe el consuelo del perdón ni la redención por la penitencia.
lunes, 5 de septiembre de 2011
lunes, 22 de agosto de 2011
jueves, 11 de agosto de 2011
JAVIER FERNÁNDEZ PANADERO; “¿CÓMO LE EXPLICO ESTO A UN EXTRATERRESTRE?”.
El método se desarrolla aplicando un sistema de preguntas y respuestas; el extraterrestre, obviamente, pregunta sobre los asuntos terrenos que le revuelven las neuronas y el terrestre contesta con sentido común, buen humor y sencillez, la mayoría de las ocasiones echando mano de los conocimientos que le ha dado la ciencia y otras veces tirando de experiencia. Cajón de sastre en el que lo mismo se señalan las contradicciones en el comportamiento humano: ¿por qué consumimos productos que son perjudiciales para nuestra salud?, ¿por qué nos da miedo lo que no existe aún sabiendo que no existe?, ¿por qué educamos a nuestros hijos para competir, si sólo puede ganar uno, y no los educamos para cooperar?; aspecto psicológicos: ¿se nos puede reconocer por nuestra forma de jugar al parchís?, ¿por qué comemos cangrejo y no tarántula?, ¿por qué nos metemos en camisa de once varas por temas nimios que ni siquiera nos afectan?, ¿qué pasa si paramos todos nuestros pensamientos?; denuncias sociales: ¿por qué una modelo despampanante vende mejor un producto que el conocimiento sobre el mismo?, ¿cómo es posible que los países pobres deban dinero a los países ricos?, ¿por qué Windows se usa más que Linux, si Linux es gratis?; y razones prácticas y aclaraciones científicas: ¿se puede avivar el fuego al echarle agua?, ¿por qué cuando nos caemos de la bicicleta ésta sigue andando sola?; ¿por qué no podemos tocar un cable de alta tensión aunque usemos guantes aislantes?, ¿puede arder el hierro?, ¿es peligroso dormir con plantas?, ¿la temperatura de las estrellas determina el color?, ¿está en peligro la estación espacial por la llamada “chatarra espacial”?,… etc, etc, que no es lo mismo el 1, que 1,00, que 1,000, que 1,0000…
martes, 9 de agosto de 2011
miércoles, 13 de julio de 2011
MICROPOEMA (31)
Entre los acantilados
cruza el abismo
frágil el puente
flagelado por la lluvia y el viento
sobrevive elástico
salvando el sueño
del vivir eterno.
martes, 5 de julio de 2011
APOTEGMA (33)
En sigilo escribes un poema bueno o malo; al menos sirve para que en ese intervalo de creación no te importe que los demás te consideren un idiota.
domingo, 26 de junio de 2011
MÁXIMO JOSÉ TOBÍAS; “MICHAEL JORDAN. EL REY DEL JUEGO”.
Por aquel entonces en Carolina del Norte “ningún gorrión se posa en una cancha de baloncesto sin el consentimiento de Dean Smith” todopoderoso entrenador de la Universidad de North Carolina (UNC). Así pues, este pájaro proyecto de jugador de baloncesto es reclutado por dicha institución académica. Deja de ser llamado Mike, es tratado como un adulto y el jefe de prensa le presenta como Michael Jordan. Aunque su juego sufre de limitaciones graves tanto en defensa como en ataque, en sus primeros entrenamientos deslumbra a técnicos y compañeros por su velocidad, capacidad de salto e intensidad. Ante este panorama no queda otra que ponerse al tajo; actividad que no rehúye, todo lo contrario, aprende a controlar su cuerpo, a coordinar sus movimientos, a aprovechar sus virtudes atléticas y a desarrollarse técnicamente. Fruto del esfuerzo obtiene la recompensa individual (mejor jugador universitario) y colectiva (campeón de la NCAA). Sólo es la inauguración de una vitrina plagada de trofeos. De su paso por la universidad siempre le acompañarán la pasión por el entrenamiento ya sea durante la temporada deportiva o las vacaciones de verano, la adicción al golf, la competitividad compulsiva tanto dentro como fuera de las canchas (ludopatía dicen las lenguas viperinas) lo que le ocasionará en su punto y hora problemas legales por verse envuelto en el turbio mundo de las apuestas ilegales de golf y cartas (aparece su nombre asociado a personajes con antecedentes penales por tráfico de drogas, posesión de armas y evasión fiscal), el ritual cuasi supersticioso que mantendrá a lo largo de toda su carrera profesional de llevar debajo del uniforme de juego los calzones celestes de su universidad como símbolo de identidad y el estudio incompleto de la licenciatura en geografía.
Desde el 19 de junio de 1984, cuando fue elegido en el puesto número 3 del draft de la NBA, la historia de Michael Jordan va coligada a la puesta en el mapa deportivo de los Chicago Bulls y su contribución al relanzamiento mediático mundial de la NBA en concreto y del baloncesto en genérico. El hombre que no fue elegido por los Portland Trail Blazers (ellos necesitaban un tío grande, manifestaron) cagada monumental que se les echará en cara por los siglos de los siglos; el hombre que genera dudas sobre su posición (le falta tiro para jugar de escolta y altura para ser alero), inseguro de sus capacidades y agradecido a la confianza de entrenadores y ejecutivos, que realiza acciones descritas como ejemplo de decisiones erróneas, referencia de la selección USA ganadora de la medalla de oro olímpica arrasando a todos sus rivales, empresa de la que volverá a ser protagonista años más tarde formando parte del famoso Dream Team. El hombre que sitúa en el inconsciente colectivo de más de una generación de aficionados al baloncesto el número 23, calza unas zapas con su propia marca (Air Jordan) y logotipo (el jumpman) que quitan el sueño a los pies de jóvenes y adolescentes, luce estampa en vallas publicitarias, posters y carpetas, protagoniza anuncios vivarachos dirigidos por Spike Lee pioneros en el futuro de la publicidad deportiva, llena las pantallas de la televisión hasta modificar la programación de las cadenas para incluir más partidos de los Bulls, abarrota las gradas del Chicago Stadium, inmortaliza la frase de Larry Bird “esta noche he visto a dios disfrazado de Michael Jordan” después de endosarles 63 puntos a los orgullosos Boston Celtics, el jugador mejor pagado de la NBA, el implacable con las debilidades y carencias de los compañeros a los que humilla en los entrenamientos y mortifica con burlas y críticas a veces hirientes, el aséptico en su compromiso político-social para no molestar a la mayoritaria comunidad blanca anglosajona… Se suceden las temporadas, caen los títulos: MVPes, All Stars, Anillos de Campeón, Mejor Esto, Mejor Lo Otro. Repentina retirada después del asesinato de su padre; especulaciones sobre los motivos (aparece la palabra mafia, carnaza para la prensa amarilla), momentos difíciles, duros, amargos que llevan al ser humano a desear apartarse de los focos del gran circo, nada mejor para ello que refugiarse en un equipo de las ligas menores de beisbol, aquella disciplina atlética para la que no estaba predestinado. Terapia cumplida, vuelta a la pista central; más maduro en el trato con la prensa y moderado en el vestuario (la vida enseña). De vuelta a las canchas con un número efímero, el 45: se suman más MVPes, All Stars, Anillos de Campeones, Mejor Esto, Mejor Lo Otro, ayuda a los dibujos animados de la Warner a derrotar a los invasores del espacio (Space Jam), se establece el record (las 72 victorias de los Bulls). Honores y hazañas: ganar un partido decisivo con gripe vírica, superar dolores físicos y lesiones, trabajo, esfuerzo, dedicación para culminar el reto, para alcanzar las conquistas que nadie le debe regalar. Honores y hazañas hasta una nueva retirada. Pero aún queda un tercer acto; cumplir el tópico (nunca terceras partes fueron buenas); le esperan los Washington Wizards de inicio en la distancia de los despachos, el traje y la corbata, después entre olor a linimento y sudor pisando el parquet de la cancha, incontenible a los embriagadores cantos de sirena del balón girando en el aire, entrando sin tocar el aro y acariciando la red de la canasta. El espejismo de reverdecer laureles. La despedida del escenario antes de colgar la máscara del héroe y descender a la platea donde habitan los seres vulgares.
Biografía más profesional que personal, más pública que privada, más extravertida que introvertida de un mito (“persona que por su valor o importancia se hace muy famosa”), de una leyenda (“personaje al que se asigna una imagen arquetípica”) de una alegoría de la moderna historia del deporte mundial. Lectura que principalmente hará las delicias de los aficionados al baloncesto.
“Quienes escribieron que todos los hombres nacen iguales no sabían que iba a nacer Michael Jordan”. (Rick Barry, incluido entre los 50 mejores jugadores de la historia de la NBA).
domingo, 12 de junio de 2011
HAN YUNG UN; “SU SILENCIO”.
No escribe sobre el placer, ni la tristeza, ni el deseo, ni siquiera sobre el amor; escribe de los labios puros, de la voz de las pequeñas cosas, de las rosas silvestres que brotan en su jardín, de la aguja que borda el pañuelo del amado, del sueño que detiene el tiempo cuando está con él, de la primavera, de la luz, de la paz, de las lágrimas que corren por el pecho de los débiles; de la fugacidad del amor humano verdadero. Despedida inesperada, sorprendente y amarga deja el alma desgarrada pero abierta a la esperanza del reencuentro; el adiós es bello, sin su tormento no podría renacer la alegría; vivir la despedida como una muerte que lleva a la resurrección. Marcharse sin mirar atrás, origen de la espera que mide la cantidad y calidad del amor en distancia, principio para envejecer en el arrepentimiento y embriagarse con el perfume de una vida nueva en una tierra carente de vacíos, donde el tiempo no progresa y no se olvida lo que se quiere y se es leal a lo que se ama; donde simplemente esperar.
Poesía que nos habla de la eternidad del amor como lluvia delgada que rocía el sauce, como la nube azul que persigue el viento, como el fulgor del agua que fluye manteniendo sosegado y estable el caudal del arroyo. La batalla de flores que siempre se pierde para ganar la esperanza.
martes, 7 de junio de 2011
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