lunes, 26 de enero de 2026

MIKITA BROTTMAN; "CONTRA LA LECTURA".

Libros, libros y más libros de todos los géneros, para todos los gustos, en todas las encuadernaciones, tamaños y colores. Libros y libros y más libros que llenan las estanterías de bibliotecas y librerías. Libros en busca de un lector: cada lector tiene su libro, cada libro tiene su lector. Pero… ¿para qué leer?, leer es una práctica solitaria, no desarrolla las habilidades sociales, requiere un tiempo que se puede dedicar a actividades más útiles, no mejora la salud, no evita las enfermedades, no libra de la depresión ni de la melancolía, no arregla las deficiencias familiares, laborales o sociales, no nos hace mejores personas. ¿Por qué tanto empeño en gastar dinero en campañas publicitarias invitando a la lectura?; eslóganes, lemas, consignas como: leer cambia la vida; ¿de dónde viene esa idea de que la lectura es buena y necesaria?, en el pasado la mayoría de las personas no leían (tampoco sabían leer), sólo leía una élite (los pocos que sabían leer), e incluso hubo etapas de la historia en las que los intelectuales de turno consideraban la lectura como una distracción peligrosa. Fue en la época victoriana cuando los índices de analfabetismo disminuyeron y el número de lectores aumentó, apareció una literatura popular que atraía a las masas, juzgada por los críticos como carente de valor moral y estético hoy muchas de esas obras y autores son considerados clásicos y ocupan un lugar destacado en el canon de libros que se deben leer "antes de morir". 

Entonces, ¿esta obra es un alegato contra la lectura?, noooo, para nada, todo lo contrario, el título es una provocación; en todo caso, si de algo está en contra eso es de la lectura impuesta, del esnobismo lector, de las ficciones donde prima el estilo hasta el aburrimiento por encima de crear mundos creíbles y carnales; contra los gustos convencionales de la "alta cultura" y contra el elitismo literario de ciertos textos clásicos que aleja a muchas personas del placer de la lectura. La autora nos da una visión personal de la historia de la lectura, cuenta sus hábitos, justifica sus gustos, habla de sus manías; y en este repaso a sus propias experiencias lectoras se hace una batería de preguntas que ella misma contesta, preguntas que cualquier lector de este libro se puede hacer al mismo tiempo, aportando sus propias respuestas. Preguntas: ¿cómo decides el libro que vas a leer?, ¿dejas los libros a medias?, ¿cuántas páginas das de margen a un libro antes de dejarlo?, ¿diferencia entre lectura por trabajo o por diversión?, ¿reeles libros, y si es así, cada cuánto?, ¿cuándo y dónde lees?, ¿dónde compras habitualmente los libros?, ¿cuánto gastas al mes en libros?, ¿usas marcapáginas o doblas las esquinas?, ¿tomas notas en los márgenes?, ¿subrayas con lápiz o con rotulador?, ¿cuál es tu velocidad lectora?, ¿cuántas páginas lees al día?, ¿qué libro te ha hecho llorar a lágrima viva o reír a carcajadas?...

Conclusión: además de ser un acto placentero y asombroso la lectura es un viaje de exploración y conocimiento de la condición humana. Leer no es un esfuerzo inútil, todo lo contrario, es una actividad saludable, nutritiva y fundamental, llena de valores positivos de la que se obtienen resultados beneficiosos para la mente y para el alma… y para el cuerpo.