lunes, 22 de junio de 2026

DUCENTÉSIMA QUINCUAGÉSIMA PRIMERA NOCHE

22:09

Creo en el azar, creo que Dios sí juega a los dados con nuestros destinos. Sin el azar, ¿qué sería de la vida? Soy un adalid del azar, tengo que serlo por la fuerza de la fe y por agradecimiento a las muchas derrotas personales que salvaron mi vida de ahogarse en la monotonía y el aburrimiento, de apagarse en la soledad y la rutina. 

22:14 

Vivo un presente construido sobre un pasado rico en matices, y sueño con un futuro rico en posibilidades; si lo permite el azar. El puñetero azar que se reparte desigual, su injusticia carece de remordimientos. 

22:17 

El azar alimenta la necesidad que todos tenemos de contar mentiras. La mentira sostiene la fábula, el cuento, la novela y el relato autobiográfico. 

22:19

¡Amo el azar! El azar a veces se me rebela y no corresponde, se convierte en un huidizo espejismo. ¡Tanto espejismo duele! Anoto en este breviario: hoy el azar no ha venido, se demora en mis deseos siempre amenazados por su propio destino. El azar no compra deseos, los regala.

22:23

No podríamos vivir sin la esperanza del azar, amparo de la existencia humana.