lunes, 6 de agosto de 2018

BORIS VIAN; “VERCOQUIN Y EL PLANCTON”.


¡Vamos a divertirnos! A las pesadillas pongámosles sueños. Que la noche sea de celebración, de gozo, una apoteosis interminable; la transversión de las limitaciones que impone la realidad cotidiana, el reverso del atroz contexto histórico en el que les ha tocado vivir a una generación de jóvenes insatisfechos (¿Cuándo la juventud ha pecado de satisfacción?). La extraversión del caos se adapta mejor a las necesidades expresivas de evasión de la amargura, del desaliento, del hastío.

Entras por un jardín privado hasta una casa llena de gente. Te dejas llevar en busca de la sorpresa, ¡sorpréndeme!, pero no hay sorpresa, encuentras lo que esperas: música que suena a todo ritmo, chicos y chicas bailando a todo ritmo, el alcohol bebiéndose a todo ritmo, sustancias a todo ritmo, ligoteos a todo ritmo; humanidad que se reparte a todo ritmo por salones, dormitorios, servicios, pasillos, escaleras, terrazas, ocupa cualquier rincón; una plaga inmersa en el delirio festivo. Comparsas de personajes excéntricos desfilan del desorden al descontrol, de la farsa a la burla envueltos en la incertidumbre de lo fugaz, la sensación de lo efímero, las risas de la esperanza, el ¡A vivir que son dos días de vino y rosas!

¡Damos la bienvenida a la amistad y al amor! Basta una fracción de segundo para que la mirada encuentre la belleza, y el corazón el amor pleno, intenso, apasionado; un delirio alocado si quiere usted, pero sin perder la compostura que en el jazz la improvisación no está exenta de formas. Mostrando seguridad, con autoconfianza; da su permiso mi ocupadísima excelencia, venía a pedirle la mano de la mujer a la que amo, ruego me permita cumplir mi sueño de casarme con ella. En horas de trabajo, asuntos de trabajo, ¿traen terminado el encargo del que se tienen que encargar?, entonces, vuelva usted mañana, ahora estoy atendiendo una llamada de teléfono interminable o reunido tratando un asunto estúpido. Víctima de la paquidérmica tiranía de la burocracia funcionarial: oficinas, despachos, departamentos, secretarías, subsecretarías, jefes, subjefes; integrantes de la pirámide parasitaria. Sacude estopa mordaz, irónica y sarcástica al orden reglado de la mediocridad.

Lees y vas venciendo la resistencia psicológica, te vas sintiendo primero un espontáneo, luego un visitante y al final un participante de la parodia literaria. ¡A tomar vientos la rutina diaria! ¡A tomar vientos lo racional! ¡Espontaneidad! Si te apetece hacer algo absurdo, hazlo. El mundo debería ser una fiesta total de la que todos participemos, una exhibición pirotécnica de luz y color con una hermosa traca final.