viernes, 16 de mayo de 2014

POEMA: “ES MI NOCHE”.



Y llamó Dios
a la oscuridad del abismo
noche.

Es mi noche.

Caen de la luna
almas encantadas,
llueve polvo ilusionado
sobre el valle
de la desdicha redentora,
la felicidad en ruinas
luce hermosa
en el paraíso vacío
donde crece lo perdido.

Es mi noche.

Entre gente que no me ama
persigo el sueño de morir amando.

viernes, 9 de mayo de 2014

APOTEGMA (67)

Quien fortalece la autoridad del pastor no es el garrote, son los perros que le sirven y las ovejas que le obedecen.

sábado, 3 de mayo de 2014

CARLOS GIMÉNEZ; “JONÁS. LA ISLA QUE NUNCA EXISTIÓ”.



Si bien cada día suceden varias acciones paralelas que ponen en juego la rutina del existir cotidiano, supone un hecho extraordinario que surjan acontecimientos extraños, sucesos peligrosos, casualidades inesperadas, peripecias que entretejidas entre sí convierten la vida humana en el argumento cardinal de una narración de aventuras.

Los medios de información comunican las noticias, una buena y otra mala. La buena: una empresa multinacional está construyendo una gran presa en África, esta obra se enmarca dentro del proyecto económico-social de aprovechar la desalación del agua marina con el fin de hacer fértil el desierto; el alma mater de la compañía, su ingeniero jefe, es un hombre altruista, un modelo ciudadano que pone todos sus conocimientos al servicio de los más necesitados con un doble objetivo, erradicar el hambre y la sed. La mala: toda la policía permanece en estado de alerta; una sicópata asesina ha escapado del Penal Nacional de máxima seguridad, en su demencial huida va dejando un rastro de sangre, cualquiera que se cruce en su camino, ya sea un vagabundo inocente o un honrado agente de la ley, se expone a ser tiroteado y rematado; el número de víctimas es un suma y sigue, no parará hasta que se consuma su venganza; toda venganza se debe a una traición y toda traición, entre delincuentes, tarde o temprano se paga. Presentados el bien y el mal, definidos, hasta en los rasgos faciales, desde las primeras páginas sin matices (como debe ser, que a veces en los matices se diluyen los malos y se pierden los buenos); el destino de los antagonistas confluye en el abordaje interior de una aeronave convertida en escenario hostil. Antesala de la acción, comienza el viaje a un lugar lejano, fantástico, exótico, imposible, la isla del mito, de la leyenda, tierra ignota que nadie ve, que aparece y desaparece, que haberla hayla, allá donde los personajes se enfrentarán a situaciones comprometidas, de peligro, se encomendarán a todos los dioses, pondrán a prueba su valor, salvarán la vida en el último momento y el peligro cimentará la amistad.

 La acción, sin recovecos en el desarrollo, mantiene el orden lógico del hilo argumental clásico, característico de un tipo de narrativa juvenil adscrita al subgénero de aventuras; si bien como el cine familiar del sábado por la tarde es apta para todos los públicos, cualquiera puede perderse entre sus páginas. Gestada con el sencillo objetivo de entretener, es amable con el lector que encuentra lo que busca si lo que busca es pasar un buen rato de lectura fresca y amena. Engancha, se lee de una sentada sin quitar el ojo de sus viñetas y bocadillos.

viernes, 25 de abril de 2014

POEMA: “YO ME MALDIGO”.



                               Nada de piedad,
                               nada de lágrimas pueriles.
                               nada de clemencia.
                               ¡Os lo ruego!
                              
                                Quien condena a los débiles
                                se maldice a sí mismo.

Maldigo al hombre
                                 que ofrece su lomo
                                 a las pezuñas de las panzas prominentes.
Maldigo al hombre
                                 que ofrece sus brazos
                                 a las fauces de las bocas cavernosas.
Maldigo al hombre
                                 que ofrece su cráneo
                                 a las garras de los ojos afilados.

¡Yo me maldigo
                                 por no desplegar
                                 la furia salvaje
                                 y la cólera insatisfecha      
                                 contra las blasfemias que estremecen el alma!

domingo, 20 de abril de 2014

CUENTO ÍNFIMO.2



Una y otra vez se está despidiendo del mundo, se ha vuelto adicto a las despedidas. Declarado desierto el presente de su vida; ahora sí, corre el riesgo de morir de sobredosis.

domingo, 13 de abril de 2014

FRANCOIS-RENÉ DE CHATEAUBRIAND; “MEMORIAS DE ULTRATUMBA”.

La vida y la muerte; llanto nocturno del recién nacido envuelto en el ruido y la furia de la tormenta, la oscuridad de la noche tiene prioridad sobre la claridad del día, la muerte pesa más que la vida, “durante toda la vida no hacemos más que vagar en torno a la tumba, nuestras diferentes enfermedades son unas ráfagas que nos aproximan más o menos a puerto. La muerte es hermosa y amiga nuestra, pero no la reconocemos porque se nos presenta enmascarada y su careta nos infunde respeto.” El nacimiento del héroe se manifiesta como acontecimiento dramático y extraordinario, presagio de un destino señalado por la infelicidad, la tristeza y la melancolía (la prescrita “enfermedad del siglo”). Se alumbra una civilización de emociones cambiantes contenida dentro de un periodo histórico decisivo, aquél en el que se derrumba estrepitosamente un mundo que parecía consolidado, y de sus escombros nace otro nuevo. Epopeya tejida de elementos épicos a la medida de la ambición de un hombre de genio, imagen de poeta despeinado y turbulento fascinado por la insatisfacción, el fracaso y dejar a la posteridad su reconstrucción personal del pasado, monumental retrato introspectivo de un brillante hacedor de su propia existencia, quiere antes de morir explicar su corazón inexplicable.
    
Militar, viajero, político y literato vizconde de Chateaubriand, vida y obra imbricadas, antinomia entre razón y fe, caballero errante con los gustos sedentarios de un monje, aristócrata de nacimiento y por naturaleza y demócrata por convicción, monárquico legitimista y al mismo tiempo liberal, enemigo acérrimo del absolutismo; contrarrevolucionario y defensor de los derechos y libertades públicas, tímido en los salones cortesanos y audaz en la tribuna pública; honrado y sincero sufrió persecución bajo todos los regímenes: “escribo para decir la verdad”; gubernamental y oposicionista, patriota que sirvió a todos los gobiernos y por todos fue abandonado, “los perros como los hombres suelen ser castigados por su fidelidad”. Espectador, actor y autor destinado a personificar los principios, ideas, acontecimientos, desastres de un tiempo en el que la acción intelectual impulsó la acción material, originando cambios irreversibles en el futuro de Francia y del mundo. A la actividad política entregó la mayor parte de su vida, ejerce de embajador y ministro entre otros cargos, fue testigo directo cuando no artífice de la Monarquía, la Revolución, el Imperio y la Restauración; presencia el paso de la antigua monarquía a monarquía constitucional y de ésta a república, ve a la república convertirse en despotismo militar y como el despotismo militar se transforma en monarquía libre. Conoce, trata y retrata a las figuras más relevantes del momento; reyes, emperadores, gobernantes, estadistas, papas; no escatima en dedicar páginas severas a Napoleón, a quien compara con otro ilustre prohombre, Washington; “Washington no pertenece, como Bonaparte a esa raza que rebasa la estatura humana. Washington no derriba tronos, pero cuanta luz iba a brotar de aquella humildad profunda. Regístrense los bosques donde brilló la espada de Washington y ¿qué se hallará en ellos?, ¿sepulcros? No, un mundo, Estados Unidos”. “Washington y Bonaparte salieron del seno de la democracia, el primero le fue fiel, el segundo le hizo traición. La República de Washington subsiste y el Imperio de Bonaparte ha caído”. Gran parte de los escritos publicados en ambos tomos de esta recopilación concentran sus energías en ajustar las cuentas a la ascensión, auge y caída de le Petit Caporal, ponen su acento en desmontar el mito; “Napoleón era su propio actor. No se hubiese creído héroe si no se hubiese disfrazado con el traje del héroe. Las cualidades de Napoleón se encuentran tan adulteradas en las gacetas, folletos, versos y hasta canciones imperialistas que no es posible reconocerlas”.

 Pero estas memorias son mucho más, un continente de cuyo contenido a modo de ejemplo entresacamos algunas reflexiones; sobre la monarquía (a la que siempre se ha sentido unido, renunciando a honores por defenderla) “ya no es posible un gobierno de adoración, de culto y de misterio, cuando todo el mundo conoce sus derechos”; sobre el protestantismo “no es más que una herejía ilógica en religión y una revolución abortada en política”; sobre Inglaterra, “le han importado poco los reyes y la libertad de los pueblos. Siempre está dispuesta a sacrificar sin remordimientos a sus intereses particulares monarquías y repúblicas”; sobre la revolución, “es un jubileo que absuelve todos los crímenes, al mismo tiempo que permite los más grandes”; sobre la sociedad cristiana, “desde Jesucristo hasta nuestros días, es la sociedad de la igualdad entre los hombres, la igualdad social del hombre y la mujer. La sociedad sin esclavos, o por lo menos, sin el principio de esclavitud”; sobre los Papas, “recibieron la misión de vindicar y mantener los derechos del hombre”; sobre España, “es posible que subsista durante algún tiempo rigiéndose por instituciones populares, si se dividiese en repúblicas federales, forma política que le es más conveniente a causa de la diversidad de sus reinos, de sus costumbres, de sus leyes y hasta de sus lenguas”; sobre el parlamento, “se habla en la tribuna el lenguaje de la propaganda”; sobre gobernar, “la debilidad del gobierno sólo se salva por la cobardía de las poblaciones”. Fin de la fraseología.

Se insiste que lo reseñado pertenece a un surtido selecto, un entremés sustancioso y representativo de los 42 volúmenes (escritos de 1809 a 1841) que componen las confesiones políticas, sociales, vitales y filosóficas del ciudadano Francois-René de Chateaubriand. Por sus características, prosa poética, estilo melancólico, introspección individualista; por encima de su naturaleza, la voz de un cronista omnisciente destinado a buscar la verdadera libertad y la verdadera gloria en tiempos angustiosos, cuya influencia impregnó el ideario de los jóvenes románticos franceses; se levanta la construcción de un edificio entre operístico e histórico que atraviesa la literatura.

“Sólo a nosotros que somos vulgares, nos es permitido hablar de nosotros mismos, porque de otro modo nadie hablaría”.