Estimulante narración con influencias evidentes de la literatura de John Irving: el eco de “Oración por Owen” resuena nítido y claro; lo que no resta ni suma méritos simplemente apunta la referencia.
Si gustan las historias amenas, sencillas, con personajes entrañables un punto excéntricos y buenas intenciones, se puede leer este libro; si se suma el interés por el deporte y su mensaje cargado de significado simbólico, se debe leer este libro y si además (para colmo) corre la sangre del hockey hielo por las venas, este libro tiene elementos de placer y atracción que le convierten en texto de lectura obligatoria.