jueves, 18 de julio de 2013

MICROPOEMA (56)

Playa de ceniza
(lugar donde los ángeles no extienden sus toallas)
los demonios clavan las sombrillas
con las bocas abiertas de asombro.

lunes, 8 de julio de 2013

CYRIL AYDON; “HISTORIAS CURIOSAS DE LA CIENCIA”.

Contamos de diez en diez porque tenemos diez dedos, por lo demás el número diez no tiene nada de especial, así de simple, así de sencillo, así de práctico. Simple, sencilla y práctica amén de entretenida es esta historia divulgativa de la ciencia, cuenta hechos conocidos sin dejar de ser sorprendentes. Sitúa sus comienzos en los tiempos de la Antigua Grecia; occidente no sería el mismo sin la civilización griega, incluso es posible que a ella deba su existencia el FMI que con tanta impudicia machaca a las polis griegas actuales; en fin, ésto es harina de otro costal. Ahora nos interesa saber que Arquímedes de Siracusa estableció los fundamentos de la ciencia mecánica, fue el científico más grande de su época (algunos historiadores le consideran el más grande de todos los que hayan existido, por suerte para la humanidad de ésos tenemos unos cuantos). Piteas, quien gozaba fama de hombre fantasioso, atribuyó las mareas a la atracción de la Luna. Hiparco, inspirándose en la forma de contar de los babilonios (de sesenta en sesenta) introdujo la hora, en esencia es la misma que usamos hoy en día (60 minutos, 60 segundos). Pitágoras, convirtió las matemáticas en un sistema lógico unificado, en vez de un conjunto de reglas para casos especiales. Después de Aristóteles (padre señero de la biología, cosmólogo influyente) el centro del pensamiento científico griego se trasladó a Alejandría (Egipto), ciudad donde Eratóstenes de Cirene, culminó una de las grandes hazañas de la astronomía práctica, medir la circunferencia de la Tierra, ¡casi ná!. Desviando la mirada eurocéntrica hacia latitudes orientales, en astronomía, pintura, alfarería, tecnología militar y administración pública los chinos igualaban a los griegos, aventajándolos en ingeniería civil, agricultura, fundición de hierro, fabricación de sedas y caligrafía. En el siglo I a.c. China asombra por su nivel tecnológico, por contra centenares de años de civilización romana no produjeron nada digno de ser llamado progreso científico. Cuando el Imperio Romano se desintegra, el conocimiento científico se pierde en las brumas de la fe, la cristiandad se centra en la teología y no en la “ciencia pagana”, de no ser por los árabes la mayoría del saber antiguo se habría perdido; en ciudades como Bagdad se ensancharon los límites de las matemáticas, la astronomía, la geografía y la medicina. El Islam legó a la ciencia moderna mucho y bien, pero nada comparable con el sistema numérico; si bien los decimales y el concepto de cero se lo cargamos en el haber de la India, fueron los árabes quienes los perfeccionaron y divulgaron. 

Si se considera que la ciencia sólo puede desarrollarse en sociedades lo bastante ricas como para permitir que muchos ciudadanos dediquen su tiempo sobrante a pensar, hablar, crear y, directa o indirectamente, a nutrir a otros con medios para investigar, el siglo XV europeo supuso un punto de inflexión. La mayor prosperidad del Viejo Continente conllevaba la aparición de una nueva clase social a la que sobraba el dinero y podía gastarlo en formas de entretenimiento como, por ejemplo ya puestos elijamos, la lectura. El ocio creó la demanda. En la ciudad alemana de Maguncia, un hábil obrero metalúrgico llamado Johannes Gutenberg, inventa-innova la imprenta, su creación es de tal magnitud que, con mayúsculas, se considera una de las revoluciones tecnológicas cumbres de la Historia de la Humanidad. Algunas sociedades alcanzan cotas de organización social y política que favorecen el renacer de las artes y también de las ciencias. Se descubre el telescopio y el microscopio, instrumentos esenciales para impulsar el conocimiento de las grandes magnitudes (la velocidad de la luz) y las pequeñas magnitudes (las bacterias). Copérnico ya lo advirtió, la Tierra y los planetas (del griego planetes = errantes) giran alrededor del Sol, corrigiendo el equivocado modelo geocéntrico  de Tolomeo, aceptado, establecido y respaldado por la Iglesia hasta el extremo intolerante de perseguir con la Santa Inquisición a todos aquellos que lo refutaran, amarga experiencia vivida por Galileo que se retractó bajo tortura. Toman rumbos distintos, la ciencia de la astronomía y la seudociencia de la astrología, unidas hasta el siglo XVII, el llamado siglo de Newton, genio quisquilloso y paranoico, tan mala persona como extraordinario científico, la ley de la gravedad permanecerá siempre unida a su nombre; sobre sus hombros también cabalgaron otros científicos, sin desmerecer a nadie, basta pasar por Darwin (el origen de las especies y la selección natural), llegar a Einstein (teoría de la relatividad y pieza angular de la física moderna) y terminar en el Nobel a Crick, Watson y Wilkins (la estructura del ADN). De todo ellos nos cuenta este ameno libro sus vidas, sus trabajos, sus logros; haciendo hincapié en los últimos cinco siglos de descubrimiento científicos, aquéllos que más han contribuido al desarrollo y la prosperidad que el mundo, con sus diferencias, disfruta hoy. 

Oído al parche: “El país que elige ahogar la ciencia está eligiendo el estancamiento económico y el declive nacional”. (Cyril Aydon)

lunes, 1 de julio de 2013

APOTEGMA (58)

Cuesta horrores encontrar compasivas y justas palabras para definir las virtudes de los verdugos.

miércoles, 19 de junio de 2013

TRIBULACIONES (V)

Hipóstasis nacional:

Contenida la imputación de conducta de los unos en los otros. Obligados a mantener un nexo de conexión en la diversidad de los atributos de poder. Se gobierna en el nombre del Padre (Partido), principio de sustancia, fuente de quien todo procede, dador de puestos, paternidad de intereses; del Hijo (Cargos), impulso vital engendrado en las urnas, filiación redentora, génesis de la ambición material; y del Espíritu Santo (Pueblo), criatura impersonal, aquel que es bendecido, adorado e invocado como señor y dador de voto, ignorado por la piedad de quienes deben prestarle servicio (Padre e Hijo), se le pide (exige) que sea manso, obediente y magnánimo, ni se le libera, ni se le mejora, ni se le ayuda.

Mientras a unos se les imponen sacrificios y esfuerzos para salvar el sistema económico, otros se llevan el dinero y la esperanza.  

lunes, 10 de junio de 2013

martes, 28 de mayo de 2013

LEAH MOORE, JHON REPPION & AARON CAMPBELL; “EL JUICIO DE SHERLOCK HOLMES”.

 Tecleas su nombre en los motores de búsqueda de internet y se abre un universo plurilingüístico de referencias e información. Del ínclito Sherlock Holmes se ha dicho mucho y más: es un mito, sin duda, un icono, sin duda, una leyenda, sin duda, un arquetipo, sin duda, el personaje de ficción que bien parece haber adquirido la condición de realidad inmortal habitando entre nosotros. Conocidas son sus manías, gustos, hobbies, conocimientos, adicciones y excentricidades. Los 56 relatos y 4 novelas que forman el canon original holmesiano (narradas en su mayoría por el cronista, amigo y asistente Dr. Watson) han inspirado obras de teatro (en este género se forjó la estampa popular del personaje: gorro cazador, capa de inverness y pipa de fumar), películas de cinematógrafo, dramatizaciones radiofónicas, series de televisión, cien y un pastiche e historietas de tebeos como en el caso que nos ocupa. 

Cumpliéndose los designios de unas cartas amenazadoras, la explosión de un almacén ilumina la noche húmeda y fría. Interviene el Servicio de Inteligencia para encontrar a los culpables de las coacciones y de las bombas; aunque la experiencia dicte que los sospechosos probables son los menos posibles, se señala como autores de los hechos a los grupos terroristas anarquistas o irlandeses, vamos lo que se tiene más a mano y se vende mejor a la opinión publicada. A los de Scotland Yard trabajo no les va a faltar, porque a los sucesos anteriormente referidos se unen dos robos: el hurto de unas valiosas joyas en la mansión de un miembro del parlamento y la sustracción de unos documentos en un laboratorio del gobierno, y además el intento de asesinato de un compadre de la casa real alemana. Episodios enigmáticos, piezas de un rompecabezas que desafían las afiladas dotes detectivescas de Sherlock Holmes, si no fuera porque el buen hombre se encuentra desconcertado como nunca antes lo había estado ni cabe en el imaginario de su personalidad; el motivo: una habitación cerrada por dentro, unos papeles quemados, una pistola recién disparada sostenida en su mano y yaciendo en la cama una víctima mortal con un balazo en el estómago. Las pruebas son claras, notorias, concisas, indican la culpabilidad sin lugar a dudas. Bajo la luz de las farolas difuminada por la lluvia sale el cadáver en camilla camino de la morgue y Holmes esposado y detenido camino de la cárcel. El detective más famoso del mundo acusado de asesinato, los tabloides ventean la carnaza, se dice que los documentos incinerados pertenecían a un dossier propiedad del difunto, en ellos quedaba demostrado que Holmes y Moriarty son dos caras de la misma moneda, vamos que Holmes es Moriarty y Moriarty es Holmes. Ante los ojos de la ley la hipótesis no suena tan descabellada. Algo huele a podrido que apesta. El eximio inquilino del 221B de Baker Street va a necesitar todas sus habilidades intelectuales, dotes de observación y capacidad deductiva para, sin ayuda de nadie, averiguar la verdad, llevar la defensa de su propia persona en el juicio y limpiar su reputación.
 
 “No existe una combinación de sucesos que la inteligencia de un hombre no sea capaz de explicar”, (Sherlock Holmes).

miércoles, 22 de mayo de 2013

APOTEGMA (57)

La opulencia de la riqueza no es ofensiva, indigna y degradante para la pobreza; es ofensiva, indigna y degradante para la riqueza.

jueves, 16 de mayo de 2013

POEMA: “RESISTIR”.

El símbolo del dólar
tatuado en el pecho del dragón
salvoconducto al mundo negado
inexistente en el norte de la frontera,
allá la ley se aprueba en los burdeles.

Calles sin futuro
gente que se pudre viva.
Mirada predadora
plasmada en una luz disidente.

Las apariencias de la nada dominante
ocultan escombros
desnudando la miseria descarnada.
¡Resistir!
Ya nadie persigue el infinito.
¡Resistir!
No podemos enfrentarnos a la salvación.

miércoles, 8 de mayo de 2013

MONTSE DE PAZ; “CIUDAD SIN ESTRELLAS”.

Era una ciudad entre una veintena de zonas B. La B de biozona, islas autónomas densamente pobladas, capaces de autoabastecerse en medio de la nada. En este universo, aunque no sean de la incumbencia de los ciudadanos, también hay otras zonas, las zonas N: vertederos de residuos nucleares apartados y custodiados, las zonas A: emplazamientos militares, arsenales de armas y bases del ejército y las zonas Z: cuya ubicación y finalidad son un misterio. Queda trazado el mapa para introducir en el gps del argonauta lector. 

Bajo un cielo blanco de día y naranja de noche, llenándose las tripas de basura sintética, vive nuestro protagonista encerrado en su mundo virtual, trabaja en negocios de venta a través de la red y se divierte en ciberbatallas heroicas con simuladores de vuelo ultra-atmosféricos, entre sesiones de sexo con esplendorosas bellezas digitales proyectadas en tres dimensiones, y ya puestos delante de la pantalla ocupa el tiempo sobrante visitando foros de buscadores de antigüedades y grupúsculos de soñadores, refugios de chiflados cazadores de estrellas, como su madre acusada de quimérica, excéntrica misticoide, víctima de la delación de su esposo (hombre zafio e inculto, cuyo mayor gozo es emborracharse viendo una retransmisión deportiva) fue encerrada en un centro de terapias mentales y sometida a tratamientos de rehabilitación psicológica. Más peligrosas que las armas, las ideas subversivas deben ser perseguidas con especial ahínco, intoxican la mentalidad de los ciudadanos y promueven conductas antisociales, hay que extirparlas de raíz antes de que contaminen a la colectividad. Se enseña que la realidad es todo cuanto existe, encerrada en los límites de lo palpable, medible, comprobable donde la existencia sólo es “un intervalo biológico” carente de dramatismo, un acontecimiento natural consumado entre un principio y un final. Sin embargo se necesita demostrar si ese todo es mentira, si la única vida que prevalece, en la que le han obligado a creer es la verdadera. No soporta convertirse en un hombre a quien no respeta. Quiere saber, explorar el filo del abismo, asomarse al vértigo, allí donde dicen que no hay nada. La hoja de ruta señala escapar por los boquetes abiertos en los cinturones marginales y oscuros del mundo, dominados por las chabolas, las basuras, los delincuentes y los desheredados de la tierra. Laberintos de miseria, arrabales de desperdicios humanos, sumideros sociales ocultos para que a nadie importe. Atravesar la frontera blanca de niebla espesa, avanzar, avanzar, avanzar sin temor a las radiaciones, a los peligros, a las amenazas, huir para encontrar el edén, la lucidez y el pecado. Descubrir los olores, los colores, los sabores de la naturaleza, el mundo mítico que cuentan los iluminados estudiosos de las crónicas del pasado, con plantas silvestres, animales salvajes, cielos azules y estrellas brillando en la noche. ¡Existe! ¿Cuál es el fin de quererlo mantener escondido?, ¿a quién perjudica? Fuera de la ciudad monstruosa y cerrada se puede respirar, recrearse con la hermosura, sentir la tierra bajo los pies y recuperar los instintos perdidos. 

Cuando nos hacemos preguntas y buscamos respuestas, cuando aceptamos las diferencias, cuando hemos visto con nuestros propios ojos y hemos experimentado en nuestra propia piel que la realidad es mucho más de lo que nos muestran los manuales de Instrucción Básica, cuando aprendemos que se puede vivir de otra manera, nos convertimos en un peligro, no sólo porque sabemos que existe otro mundo mejor fuera de las alambradas, sino porque si se lo contamos a los demás es posible que no quieran vivir sometidos a una estafa. ¡Merece la pena intentarlo!