“No existe una combinación de sucesos que la inteligencia de un hombre no sea capaz de explicar”, (Sherlock Holmes).
martes, 28 de mayo de 2013
LEAH MOORE, JHON REPPION & AARON CAMPBELL; “EL JUICIO DE SHERLOCK HOLMES”.
“No existe una combinación de sucesos que la inteligencia de un hombre no sea capaz de explicar”, (Sherlock Holmes).
miércoles, 22 de mayo de 2013
APOTEGMA (57)
La opulencia de la riqueza no es ofensiva, indigna y degradante para la pobreza; es ofensiva, indigna y degradante para la riqueza.
jueves, 16 de mayo de 2013
POEMA: “RESISTIR”.
El símbolo del dólar
tatuado en el pecho del dragón
salvoconducto al mundo negado
inexistente en el norte de la frontera,
allá la ley se aprueba en los burdeles.
Calles sin futuro
gente que se pudre viva.
Mirada predadora
plasmada en una luz disidente.
Las apariencias de la nada dominante
ocultan escombros
desnudando la miseria descarnada.
¡Resistir!
Ya nadie persigue el infinito.
¡Resistir!
No podemos enfrentarnos a la salvación.
miércoles, 8 de mayo de 2013
MONTSE DE PAZ; “CIUDAD SIN ESTRELLAS”.
Era una ciudad entre una veintena de zonas B. La B de biozona, islas autónomas densamente pobladas, capaces de autoabastecerse en medio de la nada. En este universo, aunque no sean de la incumbencia de los ciudadanos, también hay otras zonas, las zonas N: vertederos de residuos nucleares apartados y custodiados, las zonas A: emplazamientos militares, arsenales de armas y bases del ejército y las zonas Z: cuya ubicación y finalidad son un misterio. Queda trazado el mapa para introducir en el gps del argonauta lector.
Bajo un cielo blanco de día y naranja de noche, llenándose las tripas de basura sintética, vive nuestro protagonista encerrado en su mundo virtual, trabaja en negocios de venta a través de la red y se divierte en ciberbatallas heroicas con simuladores de vuelo ultra-atmosféricos, entre sesiones de sexo con esplendorosas bellezas digitales proyectadas en tres dimensiones, y ya puestos delante de la pantalla ocupa el tiempo sobrante visitando foros de buscadores de antigüedades y grupúsculos de soñadores, refugios de chiflados cazadores de estrellas, como su madre acusada de quimérica, excéntrica misticoide, víctima de la delación de su esposo (hombre zafio e inculto, cuyo mayor gozo es emborracharse viendo una retransmisión deportiva) fue encerrada en un centro de terapias mentales y sometida a tratamientos de rehabilitación psicológica. Más peligrosas que las armas, las ideas subversivas deben ser perseguidas con especial ahínco, intoxican la mentalidad de los ciudadanos y promueven conductas antisociales, hay que extirparlas de raíz antes de que contaminen a la colectividad. Se enseña que la realidad es todo cuanto existe, encerrada en los límites de lo palpable, medible, comprobable donde la existencia sólo es “un intervalo biológico” carente de dramatismo, un acontecimiento natural consumado entre un principio y un final. Sin embargo se necesita demostrar si ese todo es mentira, si la única vida que prevalece, en la que le han obligado a creer es la verdadera. No soporta convertirse en un hombre a quien no respeta. Quiere saber, explorar el filo del abismo, asomarse al vértigo, allí donde dicen que no hay nada. La hoja de ruta señala escapar por los boquetes abiertos en los cinturones marginales y oscuros del mundo, dominados por las chabolas, las basuras, los delincuentes y los desheredados de la tierra. Laberintos de miseria, arrabales de desperdicios humanos, sumideros sociales ocultos para que a nadie importe. Atravesar la frontera blanca de niebla espesa, avanzar, avanzar, avanzar sin temor a las radiaciones, a los peligros, a las amenazas, huir para encontrar el edén, la lucidez y el pecado. Descubrir los olores, los colores, los sabores de la naturaleza, el mundo mítico que cuentan los iluminados estudiosos de las crónicas del pasado, con plantas silvestres, animales salvajes, cielos azules y estrellas brillando en la noche. ¡Existe! ¿Cuál es el fin de quererlo mantener escondido?, ¿a quién perjudica? Fuera de la ciudad monstruosa y cerrada se puede respirar, recrearse con la hermosura, sentir la tierra bajo los pies y recuperar los instintos perdidos.
Cuando nos hacemos preguntas y buscamos respuestas, cuando aceptamos las diferencias, cuando hemos visto con nuestros propios ojos y hemos experimentado en nuestra propia piel que la realidad es mucho más de lo que nos muestran los manuales de Instrucción Básica, cuando aprendemos que se puede vivir de otra manera, nos convertimos en un peligro, no sólo porque sabemos que existe otro mundo mejor fuera de las alambradas, sino porque si se lo contamos a los demás es posible que no quieran vivir sometidos a una estafa. ¡Merece la pena intentarlo!
Bajo un cielo blanco de día y naranja de noche, llenándose las tripas de basura sintética, vive nuestro protagonista encerrado en su mundo virtual, trabaja en negocios de venta a través de la red y se divierte en ciberbatallas heroicas con simuladores de vuelo ultra-atmosféricos, entre sesiones de sexo con esplendorosas bellezas digitales proyectadas en tres dimensiones, y ya puestos delante de la pantalla ocupa el tiempo sobrante visitando foros de buscadores de antigüedades y grupúsculos de soñadores, refugios de chiflados cazadores de estrellas, como su madre acusada de quimérica, excéntrica misticoide, víctima de la delación de su esposo (hombre zafio e inculto, cuyo mayor gozo es emborracharse viendo una retransmisión deportiva) fue encerrada en un centro de terapias mentales y sometida a tratamientos de rehabilitación psicológica. Más peligrosas que las armas, las ideas subversivas deben ser perseguidas con especial ahínco, intoxican la mentalidad de los ciudadanos y promueven conductas antisociales, hay que extirparlas de raíz antes de que contaminen a la colectividad. Se enseña que la realidad es todo cuanto existe, encerrada en los límites de lo palpable, medible, comprobable donde la existencia sólo es “un intervalo biológico” carente de dramatismo, un acontecimiento natural consumado entre un principio y un final. Sin embargo se necesita demostrar si ese todo es mentira, si la única vida que prevalece, en la que le han obligado a creer es la verdadera. No soporta convertirse en un hombre a quien no respeta. Quiere saber, explorar el filo del abismo, asomarse al vértigo, allí donde dicen que no hay nada. La hoja de ruta señala escapar por los boquetes abiertos en los cinturones marginales y oscuros del mundo, dominados por las chabolas, las basuras, los delincuentes y los desheredados de la tierra. Laberintos de miseria, arrabales de desperdicios humanos, sumideros sociales ocultos para que a nadie importe. Atravesar la frontera blanca de niebla espesa, avanzar, avanzar, avanzar sin temor a las radiaciones, a los peligros, a las amenazas, huir para encontrar el edén, la lucidez y el pecado. Descubrir los olores, los colores, los sabores de la naturaleza, el mundo mítico que cuentan los iluminados estudiosos de las crónicas del pasado, con plantas silvestres, animales salvajes, cielos azules y estrellas brillando en la noche. ¡Existe! ¿Cuál es el fin de quererlo mantener escondido?, ¿a quién perjudica? Fuera de la ciudad monstruosa y cerrada se puede respirar, recrearse con la hermosura, sentir la tierra bajo los pies y recuperar los instintos perdidos.
miércoles, 1 de mayo de 2013
TRIBULACIONES (IV)
1 de Mayo del 2013 (Era Vulgaris):
Cifras, símbolos propios de la armonía, se leen, se escuchan, se citan. Los números revelan datos sobre el orden moral latente. Ciencia matemática que mide las víctimas sacrificales de categóricos ritos económicos, expresión cuantitativa de los desechos laborales sobrantes del paraíso. Estamos contenidos en ellos. Sabemos cuántos son, no quiénes son, sabemos que son más de SEIS MILLONES de sueños y pesadillas, de amores y odios, de triunfos y fracasos, de miserias y grandezas, de verdades y mentiras, de inquietudes y desidias, de ilusiones y desengaños, de lealtades y traiciones; más de SEIS MILLONES de voluntades humanas posiblemente buscando explotador.
En la desgracia los pobres aprenden que todo lo bueno es de los ricos, el dinero, los campos, los animales, las casas; a los pobres se les paga por todo ello con la falsa moneda de la esperanza.
Cifras, símbolos propios de la armonía, se leen, se escuchan, se citan. Los números revelan datos sobre el orden moral latente. Ciencia matemática que mide las víctimas sacrificales de categóricos ritos económicos, expresión cuantitativa de los desechos laborales sobrantes del paraíso. Estamos contenidos en ellos. Sabemos cuántos son, no quiénes son, sabemos que son más de SEIS MILLONES de sueños y pesadillas, de amores y odios, de triunfos y fracasos, de miserias y grandezas, de verdades y mentiras, de inquietudes y desidias, de ilusiones y desengaños, de lealtades y traiciones; más de SEIS MILLONES de voluntades humanas posiblemente buscando explotador.
En la desgracia los pobres aprenden que todo lo bueno es de los ricos, el dinero, los campos, los animales, las casas; a los pobres se les paga por todo ello con la falsa moneda de la esperanza.
martes, 23 de abril de 2013
APOTEGMA (56)
A riesgo de ser vulnerable,
desnudo la piel de mis sentimientos para que ninguna ley universal me aparte
hoy de la melancolía.
viernes, 12 de abril de 2013
jueves, 4 de abril de 2013
VOLKER KUTSCHER; “SOMBRAS SOBRE BERLÍN”.
Retrato de la atmósfera que respira una época, la convulsa República de Weimar baila sobre el volcán de los cambios políticos y sociales en plena crisis económica internacional, tiempos previos al ascenso del nazismo que comienza a extender sus redes de porterías a despachos. Año 1929, Berlín entre dos guerras mundiales, los berlineses dan la bienvenida a cualquier tendencia que refuerce su fama de metrópolis moderna, ciudad cosmopolita, fascinante, sórdida y provinciana todo se mezcla en un crisol de tensiones ideológicas y étnicas; confluyen en sus calles la represión obrera y el crimen, los grupos paramilitares y la delincuencia mafiosa, partes de un laberinto diabólico con diversas entradas y una sola salida: el poder.
Los retratos de las tres santas eles (Lenin, Liebknecht, Luxemburg) cuelgan de las ventanas de la sede central del Partido Comunista Alemán, los mandamases del estado consideran una afrenta insolente decorar públicamente la fachada del edificio con las efigies de los enemigos de la nación y su consigna “¡Viva la Revolución Mundial!”. Los comunistas son excrecencias del lumpemproletariado existente en los bajos fondos de todas las grandes ciudades, delincuentes que han elevado el robo a la categoría de ideología y lo justifican llamándolo revolución, bolcheviques peligrosos que sólo les mueve el propósito de establecer una Alemania soviética; hay que meterles en vereda, enseñarles quien manda aquí. Se atiza el temor a la subversión, se propaga la leyenda del motín comunista y el terrorismo rojo, se caldea el ambiente entre la policía. Llevado por algo más que el exceso de celo, el Jefe Superior de la Policía de Berlín prohíbe toda manifestación callejera el 1º de mayo. Las brigadas de guardias reciben la orden de detener sin miramientos a cuantos violen la ley, empleando para ello cualquier medio de represión a su alcance. Resultado de la interesada e imprudente provocación, más de 20 muertos entre policías y manifestantes, gran número de heridos y detenidos. El panorama parece propio del estallido de una guerra civil. Se impone el estado de sitio. Adyacente al pulso que se dirime en la ciudad, el crimen no se detiene; dentro de un coche aparece muerto un tipo con las manos y los pies destrozados y otros evidentes rastros de tortura brutal. Un Mercedes de homicidios aparca en el lugar del suceso. Enfrentarse con la muerte es propio de la profesión de inspector de policía, se debe aceptar aunque cada muerto llene de acusaciones y reproches, aparentar ser cínico es una consecuencia de la profesión. Si se comete un delito la terea del policía es esclarecer los hechos y sobre todo velar porque impere la justicia. Normalmente se busca al autor en el entorno de la víctima, amigos, enemigos, familiares, compañeros, vecinos, pero ¿cómo hacerlo si lo único que se conoce de la identidad del cadáver es que es un ciudadano ruso? Los rusos llegaron a Berlín después de la guerra, clandestinos, aristócratas, inmigrantes, todos aquellos a los que, por unas razones o por otras, los bolcheviques expulsaron del país; en las calles del barrio de Charlottenburg se oía hablar más en ruso que en alemán. Ese es el primer objetivo marcado en el mapa por donde debe comenzar la investigación.
Darse un garbeo por rincones sórdidos ocupados por la delincuencia, lugares donde, para salvaguardar la integridad física, era mejor que le tomaran a uno por chapero antes que por guripa. Desarticular locales nocturnos ilegales en los que se da una oportunidad al vicio, redadas contra el tráfico de drogas, la prostitución y la pornografía (las revistas pornográficas están de moda en los quioscos se venden como churros). Entrevistas con capos mafiosos cuyo negocio consiste en dar al personal lo que el personal quiere, en esos tiempos cocaína y heroína entre otras cosas. Comprar favores a confidentes e informadores, dejar que las ratas corran por las cloacas del hampa sin perderles la pista, siguiéndoles el rastro para ver donde paran. Mentir a veces, chantajear y hasta… Nadie es un ángel por muy defensor de la ley que se sea, hay trabajos que obligan a saltarse la frontera de lo legal si se quiere que la verdad salga a la luz. Las piezas del puzle van encajando una tras otra pese a las pistas falsas, pese a los obstáculos burocráticos, pese a los asesinatos de testigos y pese a la amenaza facinerosa de las ovejas negras de la policía corrupta (mandos al frente) que protegen, adiestran y arman a los miembros de la facción paramilitar del partido nazi.
Los retratos de las tres santas eles (Lenin, Liebknecht, Luxemburg) cuelgan de las ventanas de la sede central del Partido Comunista Alemán, los mandamases del estado consideran una afrenta insolente decorar públicamente la fachada del edificio con las efigies de los enemigos de la nación y su consigna “¡Viva la Revolución Mundial!”. Los comunistas son excrecencias del lumpemproletariado existente en los bajos fondos de todas las grandes ciudades, delincuentes que han elevado el robo a la categoría de ideología y lo justifican llamándolo revolución, bolcheviques peligrosos que sólo les mueve el propósito de establecer una Alemania soviética; hay que meterles en vereda, enseñarles quien manda aquí. Se atiza el temor a la subversión, se propaga la leyenda del motín comunista y el terrorismo rojo, se caldea el ambiente entre la policía. Llevado por algo más que el exceso de celo, el Jefe Superior de la Policía de Berlín prohíbe toda manifestación callejera el 1º de mayo. Las brigadas de guardias reciben la orden de detener sin miramientos a cuantos violen la ley, empleando para ello cualquier medio de represión a su alcance. Resultado de la interesada e imprudente provocación, más de 20 muertos entre policías y manifestantes, gran número de heridos y detenidos. El panorama parece propio del estallido de una guerra civil. Se impone el estado de sitio. Adyacente al pulso que se dirime en la ciudad, el crimen no se detiene; dentro de un coche aparece muerto un tipo con las manos y los pies destrozados y otros evidentes rastros de tortura brutal. Un Mercedes de homicidios aparca en el lugar del suceso. Enfrentarse con la muerte es propio de la profesión de inspector de policía, se debe aceptar aunque cada muerto llene de acusaciones y reproches, aparentar ser cínico es una consecuencia de la profesión. Si se comete un delito la terea del policía es esclarecer los hechos y sobre todo velar porque impere la justicia. Normalmente se busca al autor en el entorno de la víctima, amigos, enemigos, familiares, compañeros, vecinos, pero ¿cómo hacerlo si lo único que se conoce de la identidad del cadáver es que es un ciudadano ruso? Los rusos llegaron a Berlín después de la guerra, clandestinos, aristócratas, inmigrantes, todos aquellos a los que, por unas razones o por otras, los bolcheviques expulsaron del país; en las calles del barrio de Charlottenburg se oía hablar más en ruso que en alemán. Ese es el primer objetivo marcado en el mapa por donde debe comenzar la investigación.
Darse un garbeo por rincones sórdidos ocupados por la delincuencia, lugares donde, para salvaguardar la integridad física, era mejor que le tomaran a uno por chapero antes que por guripa. Desarticular locales nocturnos ilegales en los que se da una oportunidad al vicio, redadas contra el tráfico de drogas, la prostitución y la pornografía (las revistas pornográficas están de moda en los quioscos se venden como churros). Entrevistas con capos mafiosos cuyo negocio consiste en dar al personal lo que el personal quiere, en esos tiempos cocaína y heroína entre otras cosas. Comprar favores a confidentes e informadores, dejar que las ratas corran por las cloacas del hampa sin perderles la pista, siguiéndoles el rastro para ver donde paran. Mentir a veces, chantajear y hasta… Nadie es un ángel por muy defensor de la ley que se sea, hay trabajos que obligan a saltarse la frontera de lo legal si se quiere que la verdad salga a la luz. Las piezas del puzle van encajando una tras otra pese a las pistas falsas, pese a los obstáculos burocráticos, pese a los asesinatos de testigos y pese a la amenaza facinerosa de las ovejas negras de la policía corrupta (mandos al frente) que protegen, adiestran y arman a los miembros de la facción paramilitar del partido nazi.
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viernes, 29 de marzo de 2013
TRIBULACIONES (III)
Ciudad Terrenal:
Todo hombre tiene un pasado, eso lo sabe también el agua que purifica, el aceite que consagra, el fuego que ilumina, la mano que bendice y la paloma que con una rama de olivo en el pico vuela por encima de las cúpulas del boato y la ceremonia.
El pecado enturbia la conciencia. Se peca de pensamiento, palabra, obra u omisión. Abstraerse de la solidaridad humana, desamparar el dolor moral y físico y no condenar estructuras contrarias al estado de derecho, son pecado. El arrepentimiento, la penitencia, la reconciliación y la sincera responsabilidad de servicio asean la culpa.
Intuyendo que iban a venir para llevársele y proclamarle rey, se volvió él solo al desierto de los bienaventurados, allí donde ni siquiera tenía una piedra sobre la que reclinar su cabeza. Quien desea vivir en la humildad y la pobreza se despoja de todo, dijo.
Todo hombre tiene un pasado, eso lo sabe también el agua que purifica, el aceite que consagra, el fuego que ilumina, la mano que bendice y la paloma que con una rama de olivo en el pico vuela por encima de las cúpulas del boato y la ceremonia.
El pecado enturbia la conciencia. Se peca de pensamiento, palabra, obra u omisión. Abstraerse de la solidaridad humana, desamparar el dolor moral y físico y no condenar estructuras contrarias al estado de derecho, son pecado. El arrepentimiento, la penitencia, la reconciliación y la sincera responsabilidad de servicio asean la culpa.
Intuyendo que iban a venir para llevársele y proclamarle rey, se volvió él solo al desierto de los bienaventurados, allí donde ni siquiera tenía una piedra sobre la que reclinar su cabeza. Quien desea vivir en la humildad y la pobreza se despoja de todo, dijo.
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